¿Se acepta la hipnosis en un juicio?

¿Se acepta la hipnosis como prueba pericial en un juicio?. La respuesta simple, clara y directa, sería no.

Desde finales del siglo XX, donde la evidencia científica pudo constatar que el uso de la hipnosis regresiva o de abreacción como una «máquina de la verdad«, mediante la cual las personas supuestamente podrían recordar detalles (en aquella época se les llamaba inconscientes) que de otra forma no recordaban, y la premisa de que en hipnosis no podían mentir se demostraron falsas, la hipnosis (denominada en la época hipnosis forense) desapareció definitivamente como prueba pericial válida en cualquier juicio o proceso judicial en la práctica totalidad de países del mundo.

Hasta ese momento existía (durante los años ´70 y ´80) un conocimiento relativamente básico respecto al falso recuerdo. Utilizar la hipnosis en procesos terapéuticos y de evocación de recuerdos, para estos fines era común, incluso por agencias gubernamenteles.

¿Cómo se utilizaba la hipnosis en los juicios?

Llama especialmente la atención en este sentido, el «proyecto libro azul» en Estados Unidos donde la fuerza aérea utilizaba muy a menudo la hipnosis para interrogar personas que aseguraban haber sido abducidas durante un encuentro en la cuarta fase (abducción al interior de una nave extraterrestre) y que la película «el cuarto contacto» refleja de forma bastante fiel, o también la conocida actividad del KGB (agencia de la desaparecida Unión Soviética) en su instituto de re-educación de Leningrado (hoy San Petesburgo) que entendía el mejor boicoteador aquél que no sabe que lo es, por lo que su función era borrar el recuerdo de personas (poco afines al régimen) respecto a su pasado, e introducir una información nueva, con instrucciones específicas para perpetrar un atentado mediante una palabra clave, y enviarlas como migantes a los Estados Unidos, donde supuestamente realizarían una vida «completamente normal» hasta que recibieran una llamada o una carta donde se introduciría la palabra clave de activación del saboteador. Naturalmente, huelga decir, que el proyecto fue un absoluto fracaso.

Sin embargo, estos hechos que se daban con la hipnosis durante los años ´70 y ´80, no dejan de ser irrelevantes de no ser porque muchos psicólogos y psiquiatras siguieron esta estela, gravemente equivocada en sus consultorios, aunque debe decirse en su descargo que Elizabeth Loftus era prácticamente desconocida aún.

Los problemas graves llegarían después, y harían correr verdaderos ríos de tinta, tanto en la prensa como en la literatura. Las acusaciones de abuso sexual paternal por parte de algunos jóvenes que acusaban a su padre, tras una sesión de hipnosis regresiva, comenzaron a proliferar, contando como única prueba inculpatoria la grabación de la sesión.

Pronto lo jueces comenzaron a «sospechar» que algo no estaba funcionando bien con la hipnosis forense presentada por los peritos como acusación. En algunos casos los médicos forenses no observaban signos ni síntomas de abuso sexual, pero como la sesión hacía frecuentemente referencias a supuestos recuerdos reprimidos de años atrás, era imposible peritarlo de forma fiable.

Por otra parte, los padres acusados tampoco presentaban conductas «sospechosas» en muchos casos, y los datos pormenorizados del abuso, tampoco parecía coincidir con los rasgos físicos del padre supuestamente abusador, sin contar con que en las épocas en las cuales se hacía referencia en muchas sesiones, los padres raramente buscaban ratos de soledad con sus hijas menores. Sin embargo, todo era imposible de probar,

por lo que se puso a los jueces en una situación francamente difícil de resolver. Por si esto no fuera suficiente, surgen en la época «gurús iluminados» de la psiquiatría, que a la luz del «tirón» mediático que tenían los hechos, decidieron que podían ser una buena fuente de ingresos, como Brian Weiss quien no duda en publicar libros en defensa del recuerdo de vidas pasadas y la re-encarnación a través de la hipnosis, como sería el caso de «muchas vidas, muchos maestros» que batió record de ventas (tal y como pretendía), haciendo gala de su falta de escrúpulo científico y de ética profesional, que finalmente terminó costándole la carrera, mediante un desprestigio en la profesión psiquiátrica de por vida, de la que jamás pudo recuperarse, habida cuenta de que lo intentó reiteradamente con más libros y cursos.

Sin embargo Brian Weiss no era el único caso de mala praxis flagrante, relacionada con la hipnosis. Otros psiquiatras con prácticas similares, batieron también records de tinta publicada, como sería el caso Sybil, que llegó a alcanzar tanta relevancia social, que pronto se rodaría la película basada en el libro, agotado en todas sus ediciones.

Este caso puso al descubierto un hecho tan insólito como insospechado en la psiquiatría, que después se denominaría iatrogenia, y donde quedaba demostrado como una mala praxis por parte del terapeuta, puede provocar efectos permanentes en la conducta, pero lo que era aún peor, que tales efectos se incluyeron rápidamente como enfermedad mental nueva en los manuales diagnósticos. Este fue el caso de la personalidad múltiple, una «rara» peculiaridad esquizofrénica, creada en

su totalidad por el terapeuta, y donde el papel de la hipnosis regresiva o de abreacción jugó un nefasto papel.

Fueron malos tiempos para la hipnosis, que afectaron a la salud de las personas y a los procesos judiciales. Algunos casos de abusos juzgados se resolvieron favorablemente en favor del padre, por falta de pruebas, ya que sólo la hipnosis regresiva les acusaba, aunque las relaciones inter-familiares de estas familias jamás se recuperaron.

Sin embargo en otros casos (pocos) el padre acusado pasó por la prisión durante meses o incluso años, hasta que se apeló el juicio, y finalmente fueron absueltos, sin embargo, a nadie se le escapa el drama causado.

La hipnosis como prueba pericial en un juicio descartada

A luz de estos hechos, no tardaría mucho tiempo en descartarse la hipnosis regresiva o de abreacción como prueba pericial de un juicio, así como los interrogatorios cohercitivos, ya que no podían demostrar hecho alguno.

Sólo se conoce un caso en España en el cual el tribunal supremo confirmó una sentencia de 10 años de prisión por abusos sexuales a una menor por parte de un sacerdote basada únicamente en el testimonio de una sesión de hipnosis regresiva, algo que hoy día sería poco probable, ya que los jueces son muy reacios a admitir esa medida como prueba, puesto que los jueces en España son bastante garantistas, tal y como aclara el Dr. Antonio Capafons, catedrático de la Facultad Psicología de la Universitat de Valencia.

El principal obstáculo detrás de la confianza en el procedimiento se encuentra en los mitos alimentados por obras de ficción. En el caso de la hipnosis, suele considerarse como prueba no adecuada por varias razones. La primera, porque una persona cuando está hipnotizada puede mentir perfectamente. Hay una creencia generalizada de que cuando una persona está hipnotizada suele perder el control, que está en manos del hipnotizador y, si él le pregunta, se ve abocado a decir necesariamente la verdad. Esto es, utilizar la hipnosis como una máquina de la verdad y eso es falso, puede mentir perfectamente.

Si utiliza hipnosis por relajación, como la persona está muy relajada, puede mentir muy tranquilamente y pasar perfectamente un polígrafo sin complicaciones», alerta el Dr. Antonio Capafons. Finalmente el gobierno de España catalogó como pseudociencia a la hipnosis regresiva o de abreacción mediante la campaña oficial coNprueba, por lo que su uso sin el consentimiento informado de quien la recibe, podría ser considerado un delito de estafa.

Preguntas frecuentes sobre la hipnosis como prueba pericial

Referencias

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