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Cómo hipnotizar

Preguntas y respuestas.Preguntas y respuestas.|Cómo hipnotizar.|Cómo funciona la hipnosis.

Cómo hipnotizar. Preguntas y respuestas. Tras 18 años de experiencia docente la Sociedad de Hipnosis Profesional ha observado que un buen porcentaje de preguntas se repiten de forma continuada, por lo que nuestra experiencia nos permite anticiparnos a su duda, dando respuesta inmediata.

Hemos dividido nuestra se sección de preguntas respecto a cómo hipnotizar en 3 apartados diferentes. El primero de ellos referente a preguntas generales relacionadas con la hipnosis y su inoculación mediante terapia (hipnoterapia). Un segundo apartado de preguntas relacionadas específicamente con la formación de la Sociedad de Hipnosis Profesional en sus cursos y máster para aquellas personas interesadas en la docencia de esta organización profesional, y un tercer apartado dedicado a alumnos ya matriculados de forma específica. De esta forma esperamos que encuentre rápidamente la respuesta que busca.

Si de todas formas no ha podido esclarecer suficientemente su duda en esta sección de preguntas frecuentes sobre cómo hipnotizar, o sigue teniendo necesidad de un mayor esclarecimiento, estamos a su disposición telefónica en la tutoría dentro del horario comercial, durante 10 horas diarias de lunes a viernes.

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¿Cómo hipnotizar?. Preguntas frecuentes sobre hipnosis clínica

Hemos seleccionado aquellas preguntas que tras 18 años de docencia nos han hecho en más de 100 ocasiones, por lo que es muy probable que sus dudas queden resueltas de esta forma. En cualquier caso, sino encontrase la respuesta que busca en esta sección, puede ponerse en contacto con la organización profesional de hipnosis de España, bien telefónicamente o mediante correo electrónico, y con mucho gusto resolveremos su duda.

Preguntas frecuentes sobre cómo hipnotizar

NO. Se corresponde con el imaginario social que asocia la hipnosis a una pérdida de la voluntad por parte del individuo hipnotizado, gracias al hipnólogo, lo que imaginativamente supondría que de poder aplicarse sin que el sujeto se aperciba de ello, sería sinónimo de arrebatarle el control de su voluntad sin consentimiento alguno.

Esto sólo existe en el interior de mentes perturbadas, o sin la menor ilustración cultural, que dejados llevar por alguna literatura acientífica, el cine de Hollywwod o la hipnosis de espectáculo en televisión, que observan como los individuos supuestamente “hipnotizados” muestran comportamientos ridículos, absurdos, o muy espectaculares, que luego ellos catalogan como involuntarios e incontrolados, llegan a la conclusión de que la hipnosis supone algún tipo de “estado alterado de la consciencia” donde el individuo es arrebatado de su voluntad, permitiendo que realice acciones que en condiciones normales jamás haría.

NO. La hipnosis es una estimulación de la focalización o estrechamiento atencional del individuo. Esta estimulación es posible debido a que es una capacidad esencial del cerebro en los humanos, especialmente los varones, genéticamente más diseñados para enfocar su atención en una sola tarea, lo que suponía una ventaja en su etapa de cazadores recolectores, ya que seguir el rastro de una presa sin perderla, suponía la diferencia entre alimentar a su prole, o no poder hacerlo.

Naturalmente esta genética, popularmente conocida como recesiva, ya no tiene utilidad alguna en el día de hoy, pero aún en nuestros días, el varón tiende a enfocar su atención más en una tarea única que la hembra, más diseñada para atender varias tareas a la vez. En cualquier caso, la capacidad de enfocar su atención sobre una determinada tarea, especialmente cuando esta resulta esencial, es una característica del cerebro en el homo sapiens. Esta capacidad se estimula de forma espontánea cuando el cerebro entiende su necesidad, por ejemplo una tarea de riesgo, donde la supervivencia podría verse comprometida si no se le presta una atención plena. La atención focalizada en una determinada tarea, supone por definición, una total o parcial disociación de otras tareas, especialmente en los varones, conocida como abstracción selectiva, que es proporcionalmente mayor cuanto más compleja sea la tarea que focaliza su atención.

La hipnosis hace exactamente esto, estimular intencionadamente la capacidad natural de focalización atencional del individuo en una determinada tarea, con la abstracción selectiva que ello supone. A esto se añade, también de forma intencionada, que esta selectividad atencional se enfoque hacia la lingüística del hipnólogo, quien ejercitará con ella una tarea psico-terapéutica de orden cognitivo y comportamental, dirigida supuestamente a la resolución patológica de un trastorno. Por ejemplo, imaginemos que el individuo focalizado en la lingüística del hipnólogo y abstraído del resto de estímulos, padece un trastorno fóbico. El hipnólogo empleará esa atención focalizada para dirigir una estrategia psico-terapéutica de aprendizaje, común en la mayoría de seres vivos, que en este caso específico supondría un afrontamiento controlado ante el estímulo fóbico, hasta lograr la habituación, esto es, sin respuesta conductual de estrés, lo que supone inocular un aprendizaje psico-terapéutico, que lentamente irá relevando la conducta patológica del miedo, hasta hacerla desaparecer.

Naturalmente estos procesos psico-terapéuticos tienen poco o nada de instantáneos. Todo lo contrario, es muy poco probable que un aprendizaje de la conducta se establezca como un condicionamiento instrumental de la conducta con un bajo número de repeticiones. El aprendizaje humano basa su pericia en la repetición, logrando mejores resultados cuanto más se repite esta conducta, llegando a lograr una pericia extrema que apenas requiere de procesos de pensamiento, y denominada como automatismo rutinario, una vez que la tarea ha sido repetida en gran cantidad de ocasiones.

En definitiva, la hipnosis se puede lograr de forma más o menos rápida, pero los procesos psico-terapéuticos que la acompañan en hipnoterapia no. Estos requieren de un proceso de estructuración de la cognición y moldeado de la conducta que se puede prolongar incluso por 45 minutos (no está indicado más tiempo, ya que la focalización de la atención se dispersa transcurrido ese plazo, razón por la cual una clase de enseñanza ordinaria tampoco suele durar más de ese tiempo). A mayor repetición (sesiones) mejor reforzamiento del aprendizaje. Ninguna hipnoterapia puede garantizar una aprendizaje psico-terapéutico que resuelva una conducta patológica en una sola sesión.

NO. Aunque con mucha frecuencia se utiliza la expresión hipnosis para definir el procedimiento, con objeto de utilizar expresiones socialmente conocidas, la realidad práctica es que se trata de una expresión inapropiada. Lo cierto es que en el 99,9% de los casos, se trata de hipnoterapia, es decir, aunque es cierto que se utiliza la hipnosis, esta sólo supone un medio para inocular una terapia, cuyos objetivos son extinguir un determinado trastorno o disfunción de la conducta.

De hecho, es la hipnoterapia o hipnosis clínica, mediante la terapia inoculada, la que realmente resuelve los problemas disfuncionales de la conducta, ya que la hipnosis únicamente (sin terapia), sólo supondría una estrechez o focalización de la atención, con una capacidad mínima de resolución de conflictos, excepto posiblemente algunos trastornos moderados de la ansiedad.

La relajación y la meditación no guida psicoterapéuticamente, aunque supone una introspección favorecedora ante el distés, y de posibles episodios de ansiedad derivados del mismo, raramente pueden resolver conductas patológicas complejas establecidas mediante aprendizaje, y que ejercen ya un condicionamiento instrumental sobre la conducta. Aún menos, si la conducta patológica posee una anamnesis o predisposición genética a padecerla.

Los modelos de terapia que se inoculan en hipnosis pueden variar, y de hecho condicionan o adjetivan su nombre. Por ejemplo, hipnosis clínica hace referencia a que el modelo de terapia inoculado durante la hipnosis, tiene una orientación clínica y empírica, que en el siglo XXI es sinónimo de terapia cognitivo conductual. Existen modelos de terapia anteriores (ya obsoletos), que aún se siguen usando como la hipnosis regresiva o de abreacción, correspondiente a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, cuyos fundamentos científicos carecen de una solidez empírica en la actualidad. Igual descripción se podría dar de la hipnosis directa o conductista (principios del siglo XX), o de la hipnosis indirecta o ericksoniana (mediados del siglo XX).

NO. Es cierto que durante la etapa en que se utilizaban terapias de primera generación, y más específicamente hipnosis de abreacción o hipnosis regresiva empleados primero por Josef Breuer y después por su discípulo y amigo personal Sigmund Freud, pensaban que los recuerdos poseían una carga afectiva asociada, que denominaron “monto de afecto“, y que según ellos pensaban, daba lugar a la “histeria“, si una persona no afrontaba correctamente sus experiencias de vida. Es decir, lo que hoy se entendería como estrés post-traumático. En aquella época, Freud teorizó sobre el origen traumático de los trastornos de la conducta, y sobre la intensidad del “monto de afecto” que no podría no disiparse, y permanecer ligado al recuerdo, afectando a la conducta en forma de histeria. A este período primigenio de la hipnosis se le denomina “período del método catártico“, en una época en la cual las neurociencias tenían conocimientos mínimos o inexistentes respecto a la neurobiología cerebral y de la conducta.

De acuerdo a estas teorías predominantes a principios del siglo XX, se evitaba que la persona conservase recuerdos referentes al contenido de la sesión de hipnosis, con objeto de desasociar progresivamente el trauma originador del trastorno de la conducta. El conocimiento científico actual desvela que la teoría era incorrecta en su totalidad. Ni la abreacción como método de revivición a modo de evocación del recuerdo funcionaba como ellos pensaban, ni la catarsis disipaba ninguna asociación con el trauma que daba origen a la “histeria“.

Freud comenzó pronto a sospechar que algo fallaba en sus teorías sobre la abreacción, culpabilizando al procedimiento, es decir la hipnosis, y a la amnesia que se inducía al fina de ella, llegando equivocadamente a suponer, que la inducción de esta amnesia dificultaba la disociación del trauma con el trastorno, por lo que de evitarse este procedimiento todo se simplificaría. En pasos progresivos de conclusiones equivocadas, le llevó a suponer progresivamente que incluso evitando la propia hipnosis, obtendría los mejores resultados, lo que finalmente le llevaría a la “cura por la palabra“, prolegómeno del psicoanálisis.

NO. Como ya demostró Clark Hull en 1933 en su trabajo “hipnosis y sugestionabilidad“, la hipnosis y el sueño no tienen ningún tipo de relación ni parecido.

NO. Una parte de la población posee creencias irracionales respecto a los sueños, y piensa que estos reflejan deseos y verdades inconscientes, sin embargo, la evidencia científica indica que soñar sólo es una representación de nuestro cerebro para ordenar la información y las experiencias vividas en nuestra memoria. En lo que a la hipnosis se refiere, no es cierto en absoluto. La hipnosis no supone estado alguno, y aún menos de sueño.

NO. Y con diferencia es uno de los mitos más antiguos en lo que a la hipnosis se refiere, que más decepciones ha causado a quienes pensaron que esto podía realizarse.

Es por tanto un mito muy extendido socialmente de forma que que los viejos espectáculos de hipnosis basaban su escenografía en esta mitología de la dominación, y es también tema reiterativo en medios de comunicación, a quienes siempre fascinó la idea del atracador que hipnotizaba a la cajera, para llevarse fácilmente toda el dinero. Todo ello no es más que un mito urbano respecto a la hipnosis.

El mito proviene de las clases de los martes en la “École de la Salpétriére” en 1886, respecto a los ayudantes de Charcot a las históricamente conocidas como “histréricas de la Salpétriére“, que utilizaba en sus demostraciones de clase.

Sus ayudantes, cuyo nombre no citaremos aunque son conocidos, intentaron aprovecharse de estas mujeres “histéricas” ingresadas en el hospital tras la sesión de hipnosis demostrativa de los martes, para intentar meter su mano bajo la falda. La respuesta fue brusca en muchos casos, y los ayudantes de Charcot recibieron importantes bofetadas por su intento. Esta es la realidad de la hipnosis. Al no producirse pérdida ni alteración alguna de la consciencia en ningún momento, sino una simple focalización de la atención, las personas poseen una capacidad plena de control sobre sus actos en todo momento, y jamás accederían a nada sobre lo que no consintiesen.

Preguntas sobre terapia con hipnosis

SI. Algunos tipos de intervención como la hipnosis regresiva o de abreacción se consideran iatrógenicos (pueden causar daño a su salud mental) aparte de estar considerados como pseudo-ciencias. Usualmente este modelo de hipnosis suele estar atendido con personas sin conocimientos ni siquiera básicos en psico-terapia, ya que de otro modo no lo utilizarían.

NO. La hipnosis no es ningún estado ni “alterado” ni “distorsionado” de la consciencia, por tanto tiene nula influencia sobre la misma. Cualquier episodio que pudiera acarrear una pérdida de la consciencia, como accidentes cardio-vasculares, infartos, desvanecimientos … etc., son debidos a correlatos fisiológicos o neurológicos no estimulables mediante la hipnosis, y que acontecerían de igual forma aunque esta no hubiera existido. Los correlatos fisiológicos sobre los cuales la hipnosis tiene más capacidad corroborada de control, son los asociados al dolor. Otro asunto diferente es la psicología. La hipnosis puede ser (y de hecho normalmente lo es) portadora de terapias de ordenamiento cognitivo y comportamental que estructuran moldeamientos y modelamientos de la conducta mediante el aprendizaje psico-terapéutico. Estas terapias pueden ser usadas (y de hecho lo son) implementadas también sin hipnosis, normalmente con costes de prolongación de los episodios de terapia (aunque no siempre), y de eficiencia en la estructura de una sesión de terapia, ya que la atención del cliente puede estar considerablemente menos focalizada en la misma que sin hipnosis. La psicología raramente puede procurar correlatos fisiológicos potencialmente letales en una sesión, excepto posiblemente episodios agudos de pánico que acontezcan en personas aquejadas de artereoesclerosis coronaria severa que pudieran inducir al infarto de miocardio. Es prácticamente imposible que se utilice una sesión de hipnosis para inducir episodios agudos de pánico, por lo que esta posibilidad estaría prácticamente descartada, pero aún en ese caso, debería cumplirse también la condición coronaria para un desenlace fatal.

NO. Y este es el mito que da lugar a un mayor número de engaños, debido a que una parte de la población cree que nuestro cerebro memoriza perfectamente las experiencias del pasado, en nuestros recuerdos. No es así en absoluto. La memoria humana no es reproductiva en absoluto, esto es, no reproduce lo vivido en la evocación del recuerdo, sino que actúa de forma reconstructiva, sobre un recuerdo siempre parcial que posee, y que complementamos con nuestra racionalidad, nuestras creencias irracionales y nuestras emociones, todo lo que le falta en el recuerdo, y que generalmente supone más de un 60%, puesto que la memoria humana no tiene capacidad para más. Por tanto en la experiencia vivida, elige sólo aquellos aspectos que considera como relevantes, y dignos de ser memorizados. De lo cual se deduce que si recompone más del 60% del recuerdo, generalmente detalles que no han sido memorizados por irrelevantes, y que no posee, su fiabilidad es muy pequeña. Esto se incrementa aún más si se condiciona a la memoria coercitivamente para que recuerde detalles que no ha memorizado, respondiendo siempre con un “falso recuerdo” como respuesta, tanto si se utiliza la hipnosis como si no.

Los mejores efectos en cuanto a terapia con hipnosis se refiere, definida como hipnoterapia, corresponden a las terapias de segunda generación que cuentan con todo el aval y la evidencia científica. Específicamente en el área terapéutica de la hipnosis lo limita únicamente a la hipnosis clínica o cognitivo conductual.

NO. Se trata de un lenguaje lego respecto de la psicología que desvela desconocimiento, o bien una ilustración psico-terapéutica mínima. El inconsciente es un viejo y obsoleto vocablo de la psicología, empleado por primera vez en 1750, cuando aún la psicología no estaba definida como tal, que hacía referencia a las corrientes de pensamiento “no conscientes” y que por tanto, no estaban sujetas a un control de la consciencia. Este vocablo y su teoría (hoy se sabe que equivocada) vivió su máximo esplendor con Sigmund Freud y la curación por la palabra o psicoanálisis que presentaba una confusión sistemática entre las razones y sus causas, posibilitando asociaciones libres e interpretaciones de relación causal con la conducta. La posterior etapa conductual de la psicología a principios del siglo XX, donde todo comportamiento se mesuraba mediante la observación, comenzó a desmontar la teoría Freudiana, pero fue en la posterior etapa cognitiva donde quedó completamente desmentido. El vocablo sub-consciente es igualmente Freudiano, y Sigmund Freud lo acuñó posteriormente con otros vocablos como pre-consciente (todos ellos obsoletos), para abandonarlo poco después, aludiendo que inducía confusión. El término sub-consciente deja de utilizarse completamente en el psicoanálisis a partir del año 1.900. Estos vocablos se utilizan en la psicología actual como “una forma tradicional de hablar“, pero hace más de 80 años que han perdido cualquier consistencia científica. Hoy se sabe que no existe nurológicamente hablando ningún inconsciente o subconsciente, ni existe tampoco área alguna en el cerebro dedicada a este fin, por tanto, la hipnosis no puede basarse en un concepto inexistente per se. Los hipnólogos que utilizan el vocablo de inconsciente o subconsciente para explicar cómo funciona la hipnosis, están revelando que su ilustración al respecto es muy baja o inexistente, de lo que se deduce que sus capacidades de resolución pueden ser mesuradas en la misma cuantía.

NO. Las personas más informadas acerca de la evidencia científica de la hipnosis, son precisamente quienes muestran menos rechazo y mayor confianza en el hipnólogo. Quienes conocen acerca de las evidencias presentadas por Wundt (1882), William James (1902), Pavlov (1923), Hull (1933) y Eysenck (1960), entre otros importantes autores de innegable prestigio en la psicología clínica, muestran confianza y consentimiento informado pleno respecto a la hipnosis y su evidencia.

NO. Y es uno de los mitos más temidos por la población. Una parte de ella rechaza la hipnosis debido a su miedo irracional de no poder salir de ella nunca más, si se diera algún tipo de accidente o imprevisto. Es uno de los miedos sociales adquirido por la población en los últimos siglos de sedentarismo urbano, junto al miedo a ser enterrado vivo, o ser atacado por monstruos o fantasmas que habitan en la oscuridad (donde se percibe más indefenso puesto que no poseemos visión nocturna).

La evidencia empírica indica la imposibilidad de que tal cosa pueda ocurrir, como publicó Sarbin y Coe en 1972, así como Spanos y Barber en 1976, y Hilgard en 1991 y Kirsch en 1993. Por el contrario, se presentó importante cantidad de evidencia, respecto de la vulnerabilidad que las personas poseen para desfocalizarse (y consecuentemente salir de la hipnosis, o de cualquier otro tipo de focalización de la atención), como demostraron Lynn, Hilgard y Sarbin.

NO. La hipnosis clínica es un psicoterapia, y por tanto puede resolver problemas de conducta, pero no puede resolver enfermedades biológicas que no están relacionadas con la psicología de las personas.

No obstante, la hipnosis clínica actúa como un extraordinario coadyuvante en el tratamiento farmacólogico invasivo de enfermedades como el cáncer, inhibiendo el dolor y el vómito (efectos colaterales de la quimioterapia). También puede ayudar en el afrontamiento de la depresión que muchas veces se deriva del diagnóstico de este tipo de enfermedades. Ver más información respecto a la hipnosis y el cáncer.

NO. Las infecciones víricas no dependen de la psicología en forma alguna, por tanto una psicoterapia como la hipnosis clínica no puede resolver, ni mejorar ningún tipo de infección vírica, sin embargo puede ser un extraordinario coadyuvante al tratamiento retroviral en el afrontamiento de síndrome depresivo o de duelo como respuesta psicológica al trastorno. Vea más información sobre hipnosis y VIH.

SI. La hipnosis clínica como cualquier psicoterapia moldea los hábitos alimentarios de la persona, permitiendo así que reduzca la adiposidad acumulada. No obstante, la virtud más destacada de la hipnosis clínica es que una vez la persona moldea sus hábitos alimentarios, muy raramente vuelve a recuperar el peso anterior, evitando el efecto yo-yo de las dietas, tan nefasto para el corazón y la piel.

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