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Potenciales evocados en hipnosis clínica

potenciales evocados

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Los potenciales evocados en hipnosis clínica resultan fundamentales hoy día para los profesionales de la salud mental. Medir la respuesta de un cliente en terapias de segunda generación, como la hipnosis clínica, se ha convertido en una herramienta imprescindible con objeto de no especular respecto de la eficiencia de un andamiaje empleado.

En la primera mitad del siglo XX, era necesario esperar (durante un episodio prudente) para observar si una técnica de modificación de conducta, había sido correctamente andamiada, y por tanto el moldeamiento comenzaba a ser eficiente.

Mucho han cambiado las cosas desde entonces. Hoy se dispone de una importante gama de aparatología a disposición del profesional de la salud, para que en tiempo real, pueda corroborar la eficiencia del andamiaje que está empleando.

No digamos nada en lo que se refiere a los criterios básicos para determinar si se dan las condiciones apropiadas para considerar una focalización atencional.

Antiguamente este término ni siquiera se conocía, denominándolo como trance (expresión obsoleta fuera de uso), y se pensaba que el profesional de la salud inducía ese trance, como un estado alterado de la consciencia. Para intentar medir aquellos parámetros equivocados se utilizaba todo tipo de técnicas, cuando menos «curiosas«, como la mano levitante, la caída hacia atrás, las manos anudadas, los párpados pegados … etc.

Esta época de oscurantismo neuro-biológico respecto al funcionamiento de la hipnosis clínica, ha concluido afortunadamente hace casi un siglo, y hoy el profesional de la salud mental se provee de modernas tecnologías que le permiten suponer con mejor certeza si los potenciales evocados son apropiados para el inicio de una terapia (hipnoterapia), y sobre todo, lo que es aún más importante, si su cliente está respondiendo adecuadamente a la terapia inoculada. 

Resulta prácticamente imposible para el profesional de la salud mental conocer con certeza la respuesta a una exposición sin la medición electrónica de los potenciales evocados por lo que su uso no está recomendado sino prácticamente obligado. La eficiencia de una psicoterapia y su capacidad de resolución puede descender considerablemente si se prescinde de su uso.

Aparatología clínica para potenciales evocados

Para la medición de los potenciales evocados, existe hoy día aparatología completamente asequible a todas las posibilidades económicas. En el siglo XXI, debido a la fabricación en serie, sus precios han sufrido descensos de incluso el 400%, es decir, que su valor es cuatro veces menor que hace unos años. ¿Cual utiliza usted en su consultorio?.

Exponemos aquí algunos consejos orientativos a la hora de elegir el aparato más apropiado a sus necesidades, sin que suponga gastos excesivos, o por el contrario, no cumpla suficientemente con su expectativa profesional.

Pongamos un ejemplo común y frecuente sobre el uso de potenciales evocados en hipnosis clínica. Supongamos un trastorno común, como el miedo irracional (fobia) que acude a consulta. Como es habitual, todo profesional de la salud mental aplicará terapias de segunda generación (cognitivo conductual), tras la re-estructuración cognitiva que comience por inhibir el estigma, y procure el entendimiento del cliente sobre su mecanismo del estrés en el trastorno que nos ocupa, procederá a aplicar una exposición mediante desensibilización sistemática del estresor, en este caso el estímulo fóbico.

En hipnoterapia, esta TMC de Joseph Wolpe se aplica dentro de un contexto de exposición con determinismo recíproco de Albert Bandura, a través de un aprendizaje vicario, que cumpla con los requisitos de aprendizaje significativo de Ausubel y los andamiajes de Bruner.

Hasta ahí, es algo que todo profesional de la salud mental sabe y conoce, pero ¿Cómo mide los potenciales evocados de su cliente?. Si usted es un psicólogo que ejerce desde finales del siglo anterior, habrá comprobado que los viejos procesos de auto-medición de respuesta para la ansiedad con escalas, comienzan a quedar ya obsoletos a principios de los años ´90.

Esto propició la aparición y rápido uso de las nuevas aparatologías de oxipulsimetría y mapeo cerebral (considerablemente más caro, aunque mucho más preciso), por parte de los profesionales de la salud, abandonando definitivamente las obsoletas escalas. Ni que decir tiene que los viejos marcadores utilizados en el siglo XIX en hipnosis, como el brazo levitante o la caída hacia atrás, cuya fiabilidad y capacidad de monitereo era, como ya hemos señalado antes, próxima a cero. Debe tenerse en cuenta que la única aparotología clínica empleada con anterioridad era por aquel entonces el E.E.G., que al margen de su precio, tampoco resulta especialmente eficiente en la medición de estos parámetros específicos utilizados por el psicólogo.

Los psicólogos de economía media, optaron por la aparatología más asequible (aunque menos precisa) de oxipulsimetría, y aunque no obtenían ninguna información del comportamiento de la corteza, sí podían saber con precisión la reacción del sistema límbico mediante una simple medición de la cardia y la oxigenación por ventilación, lo que era más que suficiente para corroborar si una exposición había procurado habituación y por tanto moldeamiento, o como sucede con frecuencia, el aprendizaje aún necesitaba de muchas más repeticiones.

Es una evidencia que si la respuesta de ventilación de un cliente antes de la exposición generada mediante la desensibilización sistemática era del 92% (por poner un ejemplo) y pasa a un 99% durante la exposición al estresor (en este ejemplo específico el estímulo fóbico), y la referencia de su cardia de partida durante los procesos previos de focalización de la atención era de 62 p.p.m. (por ejemplo), y se obtienen 120 p.p.m. durante la fase más aguda de exposición de la D.S., todo indicaba que a ese andamiaje, aún le quedan aún muchas repeticiones para completar la habituación que extinga la fobia. Este ejemplo simple, ilustra claramente porque el aparato pasó a ser de una ayuda inestimable para todo psicólogo, y su uso comenzó a generalizarse, habida cuenta que los precios del aparato descendían cada año.

Universalización de la medición de potenciales evocados

Una vez que los psicólogos de economía media (que suponían el 90% de los psicólogos en ejercicio) disponían de capacidad económica para adquirir aparatología clínica de medición de los potenciales evocados (hasta ese momento inasequible por sus precios) todo hacía pensar que la oxipulsimetría se convertiría en el medio de medición popular por excelencia, ya que suponía un desembolso relativamente pequeño para el profesional, además de un fácil uso, como en efecto así fue.

Sólo un tímido 10% de psicólogos con posibles (como en España se suele denominar a las personas acaudaladas) se decidieron por la aparatología de mapeo cerebral, obviamente mucho más informativa y precisa, pero considerablemente más cara, y con una complejidad de uso en los primeros modelos nada despreciable, pero al igual que sucedía con los automóviles de lujo, era un signo de distinción económica. Si tengo mapeo cerebral significa que tengo posibles, y si tengo posibles, se deduce que soy un buen psicólogo y estoy a la última. Esa era la forma de pensar hasta hace pocos años, hasta que los precios se hicieron asequibles para todos.

No faltaba la gracia, ni el chiste, de comparar esto en la misma medida que el mobiliario del consultorio. El psicólogo de economía media poseía un mobiliario común (más o menos elegante), mientras que el acaudalado poseía un mobiliario visiblemente lujoso en su consultorio, donde predomina el mármol y la madera noble (naturalmente con una ubicación geográfica perfectamente céntrica, claro está).

Por tanto, la oxipulsimetría para potenciales evocados pasó a ser un aparato común en los consultorios de los psicólogos, mientras que la gama alta de los mismos, era masivamente instalada en la recepción de urgencias de todos los hospitales y transportes sanitarios de emergencia. Esto incidió de manera notable en su fabricación, y los precios se desplomaron (afortunadamente), hasta llegar al día de hoy, que son asequibles para cualquier economía por un precio no superior a los 300 € (en gama media), frente a los más de 3.000 € de hace sólo algunos años.

Los actuales modelos de oxipulsimetría clínica

Y aquí nace la eterna duda del psicólogo. ¿Que modelo compro?. Hoy existen modelos desde apenas 20 € con una precisión mínima, hasta modelos de sobremesa con precio cercano a los 1.000 € de precisión sanitaria. Vamos a intentar ayudarle con esta publicación, para que su compra sea más certera, y no malgasten dinero en prestaciones de un aparato, que posteriormente nunca van a usar.

Este es un modelo actual de oxipulsímetro de gama baja, dotado de conexión wifi y sincronizable con su smartphone (sólo para android. No existe versión IOS en este modelo), donde puede seguir las respuestas de su cliente con una comodidad aceptable y una precisión moderada, pero suficiente si no es usted demasiado exigente.

Su gama de precios oscila entre los 35 y 45 €, asequible por tanto a cualquier economía. El único problema es que la batería de su smartphone no aguantará una sesión completa en la pantalla (deberá estar conectado a un cargador). Este modelo no memoriza las sesiones y tampoco las imprime.


A continuación tienen otro modelo de gama baja media, un poco más elaborado, con conexión wifi tanto a un smartphone como a IOS, así como a un PC, o bien una tableta, pudiendo seguir la pantalla desde cualquier aparato sincronizado.

Puede memorizar las sesiones y también imprimirlas si se desea, para incorporarlas al expediente de su cliente. Su precio apenas escala unos 25 € más, pudiendo conseguirse entre los 60 y los 90 € (según marca). Vale la pena escalar a este segmento, ya que ofrece muchas más posibilidades que el segmento anterior de gama baja.

En la gama alta de sobremesa, les mostramos uno de los modelos más populares. Su precisión es excesiva para un psicólogo, ya que muestra estándares médicos.

Su precio actual se ha desplomado entre los 200 y los 500 € (según marca). Un capricho de lujo para economías un poco más desahogadas. Con diferencia es el modelo de gama alta más comercializado, bajo diferentes carcasas que varían según la marca, aunque el aparato es el mismo.

Puesto que cumple con estándares médicos, su fortaleza no es comparable a la gama media. La avería es muy poco frecuente, y su durabilidad es diez veces superior a los anteriores. Naturalmente memoriza e imprime las sesiones.

Preguntas frecuentes sobre los potenciales evocados

Referencias

  • Stuss, D. T., Picton, T. W., Ceni, A. M., Leech, E. E. & Stethem, L. L. Perceptual closure and object identification: Electrophysiological responses to incomplete pictures. Brain and Cognition 19 253-266 (1992)
  • Winkler I., Schroger E. & Cowan N. The role of large-scale memory organization in the mismatch negativity event-related brain potential. Journal of Cognitive Neuroscience 13 59-71 (2001).
  • Yago E., Escera C., Alho K. & Giard M. H. Cerebral mechanisrns underlying orienting of attention towards auditory frequency changes. Neuroreport 12 2583-2587 (2001).
  • Squires N. K., Squires K. C. & Hillyard S. A. Two varieties of long latency positive waves evoked by unpredictable auditory stimuli in man. Electroencephalography and Clinical Neurophysiology 38 387-401 (1975).
  • Sharbrough F., Chatrian G-E., Lesser R. P., Lüders H., Nuwer M. & Picton T. W. Guidelines for standard electrode position nornenclature. Journal of Clinical Neurophysiological 8 200-2 (1991).
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