Mitos de la hipnosis

La hipnosis es una psicoterapia sujeta a una gran cantidad de mitos. Esto se debe a su utilización no psicológica ni médica por parte de prestidigitadores de escenario y hordas de hipnoterapeutas que no poseen cualificación alguna en psicología ni muchos menos en psiquiatría, y cuya función ha consistido en denostrala y desprestigiarla hasta que perdió toda su credibilidad, no sólo clínica, sino también social.

Lo mitos más comunes relacionados con la hipnosis

Hemos tratado de recoger aquellos mitos directa o indirectamente relacionados con la hipnosis que con el paso de tiempo han ido calando en las creencias populares, alentados por la enorme cantidad de personas sin conocimientos psico-terapéuticos que han pretendido vivir de ella en base al engaño sistemático.

Utilizamos sólo un 10% de nuestro cerebro

Más del 50% de la población, piensa que el cerebro humano se encuentra infra-utilizado. Estos mitos se remontan con toda probabilidad al psicólogo estadounidense William James, quien promovió la idea en 1906, en un artículo titulado «Las energías del hombre» en la cual se exponía que una persona promedio, rara vez supera el 10 % de su potencial intelectual.

Con el paso de los años, se ha convertido en un discurso habitual de gurús de la auto-ayuda y psicoterapeutas sin escrúpulos dedicados al coaching. Sirva como ejemplo práctico la mención en el prólogo (edición de 1936) del popular libro de Dale Carnegie «Cómo ganar amigos e influir sobre las personas«. También es habitual entre los charlatanes de la hipnosis, que buscan dinero fácil, transmitiendo la idea de que existe un 90% de nuestro cerebro poco activo y potenciable. Ellos le ayudarán a utilizarlo mejor por un módico precio.

Sólo es un mito. Utilizamos el 100% del cerebro. La Neurología y la neurociencia con destacados investigadores como Barry Beyerstein y John Henley, confiensan el hartazgo de explicar, que la mayor parte del día utilizamos prácticamente el 100% de nuestro cerebro, incluso mientras dormimos, como bien permiten monitorizar las modernas tecnologías de tomografía por emisión de positrones (PET) y la imagen por resonancia magnética funcional (fMRI) «Si sólo usáramos el 10% nuestro rendimiento cerebral no se vería afectado cuando se lesionan ciertas áreas«, repiten una y otra vez

La hipnosis es un estado similar al sueño con el que accede al inconsciente

El 43% de la población cree que los sueños reflejan deseos y verdades inconscientes que pueden ser desvelados mediante hipnosis. Sin embargo no ses más que un mito. La evidencia científica indica que soñar sólo es la representación de nuestro cerebro para ordenar la memoria.

Es un mito. La hipnosis no tiene relación alguna con el sueño. La hipnosis no supone estado alguno, y aún menos de sueño. Estos mitos con frecuencia son recogidos, incluso por autores literarios a los que se les supone ilustración.

En realidad, la hipnosis es una focalización atencional acompañada de una abstracción selectiva hacia la lingüística de u terapeuta, al que se le presume una orientación clínica inhibidora de trastornos de la conducta, y en ocasiones de la personalidad, con ánimo de extinción, y en base a sus conocimientos psico-terapéuticos contrastados por el conocimiento científico, que no suponen ningún patrimonio exclusivo de la hipnosis.

No existe relación alguna con un inexistente «inconsciente«, (expresión Freudina obsoleta, que ya no supone más que una forma de hablar en el siglo XXI) ni formas similares o parecidas a ningún estado de trance o de sueño, ni tampoco a estados «peculiares» o «alterados» de la consciencia. Pero el mito está socialmente tan difundido, que hasta la Wikipedia lo define de esta forma.

Con hipnosis se puede acceder a recuerdos inconscientes del pasado

El 37 % de la población cree en el mito referente a que nuestro cerebro memoriza todas las experiencias vividas en el pasado, que se acumulan en nuestros recuerdos, pero que no siempre es posible acceder a todos ellos, y por tanto la hipnosis es una útil herramienta para recobrarlos.

Es un mito. La memoria humana no es reproductiva en absoluto, es decir, no replica exactamente el recuerdo de aquello que hemos experimentado en la evocación, sino que actúa de una forma reconstructiva, sobre un recuerdo siempre parcial, que completa andamiando con nuestra racionalidad, pero también con nuestras creencias irracionales y nuestras emociones.

Por tanto, si algo no tiene la memoria humana es fiabilidad, y aún más si se la condiciona coercitivamente. El falso recuerdo es la consecuencia inevitable cuando esto se pretende, lo que no deja de ser un grave problema sobre todo para la justicia y los testimonios de testigos presenciales en los que en el pasado se falló una sentencia tendiendo en cuenta su testimonio.

Davies y Loftus en 2006, abrieron la «caja de Pandora» del falso recuerdo en los testimonios, tras el accidente aéreo del vuelo 800 de la TWA ocurrido en Estados Unidos el 17 de julio de 1996, donde murieron 230 personas. Algunos testigos relataron el accidente en su testimonio, como la consecuencia del ataque de un misil al avión.

Rápidamente, los medios de comunicación, publicaron estas declaraciones como la posible causa del accidente, lo que desató una verdadera tormenta informativa. Pronto las evidencias demostraron que el avión no cayó debido al impacto de ningún misil, sino a una chispa eléctrica que inflamó el combustible de los depósitos.

La evidencia del recuerdo falso frecuente en hipnosis y su posible relación con la represión-disociación de recuerdos traumáticos como abusos sexuales en la infancia, rituales satánicos, abducciones extraterrestres, vidas pasadas, etc., ya habían sido publicados por Piper, Pope, & Borowiecki en el 2000, sin embargo, el caso de la TWA fue la gota que colmó un vaso, tras la publicación de las investigaciones sobre la fiabilidad y validez de testimonios en psicología forense mediante el uso de la hipnosis, y algunas prácticas de interrogatorio para obtener la confesión, o evaluar la adecuación de acusaciones y testimonios, por McConkey & Sheehan en 1995.

Sin duda este el mito preferido de los «vendedores de humo» de la hipnosis, buenos sabedores del desconocimiento general de la neurobiología y mecanismos de la memoria humana, que aprovechan este desconocimiento en su beneficio. Esto ya ha sido desmentido por la British Psychological Society en el 2001, o de que la hipnosis, podría aportar información oculta en la memoria, que ya desmintió también McConkey, Barnier, & Sheehan en 1998.

La hipnosis refuerza cognitivamente los falsos recuerdos, lo que técnicamente se denomina como iatrogenia o peligrosidad de la hipnosis (Capafons 1988), por lo que la evocación del recuerdo mediante hipnosis, definida como abreacción, cuyo resultado será mayoritariamente la obtención de recuerdos falsos, reforzará creencias subjetivas en el sujeto respecto a que el recuerdo obtenido pueda ser más veraz, al ser obtenido mediante esta técnica. Esta distorsión cognitiva resulta iatrogénica, ya que su percepción y conducta se ven condicionadas por una información que el sujeto entiende como cierta (creencia) cuando realmente no se ajusta a la realidad.

Quienes utilizan más el hemisferio izquierdo del cerebro son más hipnotizables

El 49% de la población cree en el mito que califican a aquellas personas que utilizan más su hemisferio derecho como más analíticas y lógicas, debido a que el consciente radica en este hemisferio, lo que las convierte en más racionales y menos susceptibles a la hipnosis, mientras que aquellas que utilizan más su hemisferio izquierdo son más creativas y artísticas, y dado que el inconsciente radica en este hemisferio, son más emocionales y susceptibles a la hipnosis.

Es un mito. El cerebro en absoluto funciona así. Es cierto que algunas regiones o lóbulos del cerebro están especializados en ciertas tareas específicas, pero el cerebro no utiliza más un hemisferio que otro, dependiendo del tipo de persona. Ambos hemisferios se utilizan casi por igual, y naturalmente ni que decir tiene, que no existe tal inconsciente en el hemisferio izquierdo, ni consciente alguno en el hemisferio derecho. Tampoco es cierto que la hipnosis utilice alguno de estos elementos.

La resonancia magnética funcional fue la gran destructora de este mito, demostrando que los dos hemisferios son mucho más similares que diferentes en sus funciones, y que las personas más emocionales que racionales, (sí es que esto existe), no son más susceptibles a la hipnosis, ni la hipnosis utiliza (ni ha utilizado nunca) ningún inconsciente para acceder a nuestra psique.

Tampoco existe nivel alguno de susceptibilidad a la hipnosis. Todos podemos ser exactamente igual de susceptibles o refractarios a ella, dependiendo del momento y la situación. No existen tampoco tipos, modelos o modos de hipnosis más profundos que otros. Simplemente la profundidad no es un concepto que neurológicamente se pueda aplicar a la hipnosis.

Estos mitos provienen de Hilgard y Weitzenhoffer, que en 1963 crearon la famosa y conocida Escala de Susceptibilidad de Stanford, que en la primera mitad del siglo XX se convirtió en un referente de la sensibilidad que las personas podían presentar a la hipnosis. Esta escala pronto comenzó a ser rebatida, hasta llegar a las conclusiones finales de Gfeller, Lynn, Pribble y Spanos (et al.) en 1990, donde se esclarece que tal susceptibilidad depende más de otros factores, como la mediación, que de cualquier tipo de subdivisión social por escalas y técnicas. La profundidad en la hipnosis, siempre ha sido uno de los mitos urbanos sin fundamento científico alguno.

Una persona puede quedarse hipnotizada y no recobrar jamás la consciencia

Son con diferencia los mitos más temidos por la población. Un 46% de las personas, rechaza en principio la hipnosis debido a su miedo irracional de no poder salir de ella nunca más, caso de darse algún tipo de accidente o imprevisto. Se corresponde con el mismo grupo de miedos sociales aprendidos en los últimos 17 siglos de evolución sedentaria urbana, junto a ser enterrado vivo.

Es un mito. La hipnosis no supone pérdida alguna de la consciencia, y la evidencia de que es imposible que semejante cosa pueda ocurrir, ya fue presentada por Sarbin y Coe en 1972, así como Spanos y Barber en 1976, y por Hilgard en 1991.

Finalmente fue corroborada por Kirsch en 1993. Por al contrario, se presentó una importante cantidad de evidencia respecto de la vulnerabilidad que las personas poseen para desfocalizarse (y consecuentemente salir de la hipnosis, o de cualquier otro tipo de focalización de la atención), que resultó ser corroborada, como demostraron Lynn, Martin y Frauman en 1996.

Esto significa que en el momento que una persona focalice su atención sobre un estímulo, bien sea de manera espontánea o inducida, las probabilidades del sostenimiento de esta atención, con una cierta calidad de abstracción selectiva observable, son progresivamente menores al tiempo que transcurre, desvaneciéndose por completo tras un lapso de tiempo relativamente pequeño.

Mediante la hipnosis se puede poseer el control total sobre nosotros

Con diferencia son los mitos más antiguos, y que más decepciones y disgustos ha causado a quienes confiaron en que esto podía ser posible, sin embargo, sigue siendo uno de los mitos más temidos por la población.

Es un mito. La hipnosis no supone pérdida del auto-control. Estos mitos se encuentran socialmente extendidos hasta el punto que los viejos espectáculos de hipnosis basaban su escenografía en este asunto, y es el tema preferido de los medios de comunicación, a los que siempre fascinó el atracador que hipnotizaba a la bella cajera, para llevarse toda la recaudación. Todo ello supone la esencia más pura de la novela rosa y la mitología social respecto a la hipnosis.

Estos mitos ya provienen de las clases de los martes en la École de la Salpétriére en 1886, a cargo de los ayudantes de Charcot (puesto que él no hipnotizaba directamente nunca a sus pacientes) hacia las ya históricamente conocidas como «histréricas de la Salpétriére«. Un extenso grupo de 4300 mujeres, mezcla de delincuentes, mendigas, epilépticas, histéricas y dementes, que él mismo describió como un «museo patológico vivo«, de las cuales, el grupo denominado de «epilépticas o histéricas» el hospital puso a su cargo, utilizándolas en sus demostraciones de hipnosis durante la clase.

Sus ayudantes, cuyo nombre no haremos trascender, aunque se conoce, intentaron aprovechar la circunstancia de estas mujeres histéricas ingresadas en el hospital, tras la sesión demostrativa de los martes, para meter su mano bajo la falda. La respuesta fue violenta en muchos casos, y los ayudantes de Charcot recibieron importantes bofetadas a cambio de su intento.

Esta es la verdadera realidad de la hipnosis. Al no producirse «pérdida» ni «alteración» alguna de la consciencia en ningún momento, sino una simple «focalización atencional«, el individuo posee una capacidad absoluta de control sobre sus actos, en todo momento, y jamás accedería a nada sobre lo que no consintiese.

De hecho, así fue redactada una sentencia de la corte de «New Hampshire» sobre un psiquiatra, denunciado por abusos hacia su paciente, durante las sesiones de hipnosis. La sentencia reconocía la existencia de tales relaciones, pero desestimaba que la hipnosis hubiese sido influyente, ya que la propia paciente reconoció en múltiples ocasiones.

El motivo por el cual algunas personas acceden a «obedecer» ridículas acciones en la hipnosis de espectáculo, se denomina «expectativa del endogrupo«, es decir, simplemente es lo que los demás esperan que haga. Quienes poseen más asertividad y nunca accederían a esto, son descartados por el «hipnotizador de salón» o «prestidigitador«, mediante simples pruebas de grupo, como entrelazar los dedos de la manos, y sugerirles que no pueden separarlos.

Obviamente quien los separa en el test de grupo «no es un buen candidato» para el show que viene a continuación. Los que sí pasan la prueba, debido a su baja asertividad, se les hace repetir la prueba, cambiando ligeros detalles, con objeto de que se produzca un aprendizaje suficiente, que luego repetirán en el show. Esto nada tiene que ver con la hipnosis, y las personas aumentan gradualmente su índice de asertividad a medida que su nivel cultural mejora.

La hipnosis se emplea solamente en trastornos graves

El 54% de la población cree en los mitos difundidos por el cine, respecto a que la hipnosis es una alternativa extrema de terapia utilizada cuando un caso resulta especialmente significativo grave o rebelde. Clásicos cinematográficos como «El Exorcista» alimentaron el mito.

Es un mito. Hollywood y la hipnosis han conservado una buena amistad durante los últimos 25 años de cine. Cuando se trata de rodar una película de buen presupuesto, con temática de suspense o terror, la hipnosis es un elemento que no suele faltar. La orientación que se le otorga a la sesión de hipnosis suele ir naturalmente acompasada a la película, y tan imaginativa como ella, contribuyendo a crear el mito colectivo de «último cartucho» del psiquiatra, cuando todo lo demás no le funciona.

Lo cierto es que la hipnosis moderna (hipnosis clínica de mitad del siglo XX en adelante) es una psico-terapia de orientación cognitivo conductual, que puede ir adjunta o coadyuvar a otras terapias, como bien indica Kirsch, Montgomery y Sapirstein en 1995 y Lazarus en 1973, que utiliza las mismas técnicas de modificación de conducta (TMC) que el resto de psicoterapias de la misma orientación, presentadas en un formato ideo-sensorial denominado «psico-imágen» a efectos de utilizar un aprendizaje psico-terapéutico observacional o vicario, basado en el modelo de Bandura.

Anteriormente a la segunda mitad del siglo XX, se empleaban también terapias de orientación de orientación más psico-analítica, basadas en la metáfora como elemento terapéutico como sucedía con la «hipnosis Ericksoniana«, modelos que han ido quedando obsoletos en todas las psicoterapias, pero que en la hipnosis no han llegado a eliminarse del todo. Hoy se siguen usando como un coadyuvantes de la «hipnosis cognitivo conductual«.

Por tanto, la hipnosis moderna de orientación cognitivo conductual denominada hipnoterapia, resulta igual de eficiente, y se aplica con idénticas expectativas de intervención que cualquier otra psicoterapia de su misma corriente. La diferencia en la elección de la hipnoterapia respecto de otra psicoterapia, radica en el aprendizaje más rápido que procura el modelo de exposición de las TMC (técnicas de modificación de conducta), logrando respuestas de modificación de la conducta, con extinción completa del trastorno en la mitad de tiempo que otros modelos, como bien indica Capafons en 1993, y Amigó en 1995.

Preguntas frecuentes sobre la hipnosis

Referencias

  • González Ordi H. El empleo de las técnicas de sugestión e hipnosis en el control y reducción del dolor: implicaciones para la psicooncología. Psico-oncología 2 117-130 (2005).
  • González Ordi H. Hipnosis clínica: aplicaciones de las técnicas de sugestión en psicología clínica y de la salud. Psicología conductual 14 467-490 (2006).
  • Verdades y mentiras sobre la hipnosis clínica. Infocop 15 120-135 (2011).
  • Tortosa F., González Ordi H. y Miguel Tobal J.J. La hipnosis. Una controversia interminable. Anales de psicología 15 3-25 (1999).