Homenaje a Milton

Pocas veces es necesario realizar un homenaje por la contribución de una persona a un colectivo específico, y en el caso de la hipnosis, nadie más apropiado para ello que Milton Erickson.

Convertido en un mito por sus seguidores, ecléptico por convicción y rebelde con el sistema establecido por vocación, estaría destinado a convertirse en la locomotora de la hipnosis durante una época, conduciéndola hasta un reconocimiento social y académico hasta ese momento desconocido, creando igualmente una corriente interventiva, fruto de su rebeldía.

Durante algunos años captó toda la atención mediática, y el interés vitalicio de ilustres seguidores. Esta publicación quiere constituirse como un homenaje a Milton Erickson y sus aportaciones.

Todo homenaje a Milton Erickson de contar un poco su vida, por ello diremos que Milton Erickson finalizó su formación como psicólogo y médico en la «Universidad de Wisconsin«, e inmediatamente después pasaría a formar parte de los alumnos de Clark L. Hull, creador y figura referente de la hipnosis directa o conductista.

La corriente conductista imperaba en la época tanto en psicología como en hipnosis, gozando de todo el prestigio académico, y siendo socialmente transmitida como moderna, técnica, empírica y eficiente, con modelos estrictos corroborables. En aquella época, todo aquello que no podía ser repetido en un laboratorio de psicología, simplemente no existía.

Hull representaba la autoridad de esta corriente en el campo de la hipnosis, y su hipnosis directa gozaba de todo el apoyo académico. Pronto uno de sus alumnos, se mostraría claramente díscolo con su maestro, y en total desacuerdo con sus postulados

Miltón Erickson se negó desde el principio a seguir los estrictos protocolos conductistas de la hipnosis directa que imponía Hull, pretendiendo darles un enfoque más libre y ecléptico. Para la mentalidad de un conductista como Hull, estas ideas de Erickson eran la esencia más pura de la herejía académica, por lo que su enfrentamiento resultó inevitable. Ni siquiera en lo conceptos más básicos Erickson fue capaz de coincidir con su maestro.

Para Hull el terapeuta era la esencia y el motor de la terapia, mientras que Erickson le replicaba desafiante con la idea contraria.

Sólo este asunto ya merece por sí mismo un homenaje a Milton Erickson, sin embargo, de aquellos enfrentamientos Erickson dilucidaría su ya célebre frase: «desarrolla tu propia técnica. No intentes usar la técnica de otra persona … no intentes imitar mi voz o la cadencia de ella. Descúbrete a ti mismo naturalmente. Es el individuo respondiendo al individuo.» (Milton EricksonErickson y Rossi, 1981). 

Pero Erickson no sólo se mostraba contrario al ideario de Hull, sino en general de todas las teorías referentes a la conducta y la personalidad imperantes en el momento, aduciendo que limitaba la actuación de la psicoterapia y del propio terapeuta, y además encasillaba a las personas bajo conceptos rígidos sobre aquello que estaba considerado como un trastorno, y lo que no, algo que dejaba boquiabiertas a las autoridades académicas, que no daban crédito a lo que oían.

Rebelde a todo lo establecido, apenas asumió de Sigmund Freud (otra autoridad de la época venerada) su concepto de «inconsciente«, pero bajo una interpretación totalmente diferente. Erickson definía el «inconsciente» freudiano como «una reserva natural con la que cada persona puede resolver sus propios problemas«, acuñando otra de sus frases más célebres «la mente inconsciente es un repertorio de las experiencias que uno ha tenido en la vida, mientras que la mente consciente es un estado de percatamiento inmediato«.

La mente inconsciente se compone de cuanto hemos aprendido a lo largo de nuestra vida, en parte olvidado por completo, pero que nos sirve para un funcionamiento automático. Nuestra conducta consiste precisamente en este funcionamiento automático. El inconsciente es mucho más inteligente que la mente consciente.» (Zeig 1985, pág. 52).

Hoy sabemos que sus postulados no se ajustaban a la realidad, pero causaron una importante conmoción en la época. Esta posturas de rebeldía hacia todo lo establecido se entiende desde su perfil personal.

Erickson era daltónico, con cierta sordera tonal, y padecía una poliomelitís que comenzó a sufrir de adolescente, con un pronóstico médico le daba poca vida en general, e inmovilidad asegurada en particular. Aunque no acertaron en lo primero, sí en lo segundo. El sufrimiento que varios ataques de polio causaron en él, configuró una personalidad peculiar y diferente.

La importancia de un homenaje a Milton Erickson

Milton H. Erickson y su hipnosis indirecta fueron la antesala de la denominada como 2ª generación de terapias (cognitivo conductuales) que en el ámbito específico de la hipnosis, es sinónimo de hipnosis clínica y que representa un salto de gigante en la eficiencia.

La etapa ericksoniana, indudablemente no fue clínica, ni Milton Erickson pretendió nunca que lo fuera, pero sentó las bases para ello, especialmente mediante sus seguidores que sembraron esta semilla tras su muerte, como sería el caso de Ernest Rossi o Michael Yapko entre un enorme plantel de celebridades que realizarían el salto y la evolución hacia un modelo de hipnosis totalmente clínica, corroborada por las neurociencias y el conocimiento científico en todos los ámbitos académicos.

La actual hipnosis clínica poco o nada tiene que ver con sus antecesores de la hipnosis indirecta, mucho menos aún de la hipnosis directa, y podría decirse que nada de la hipnosis de abreacción, sin embargo, sin estos pasos, habría sido imposible llegar hasta ella, al igual que le sucedió a la psicología, aunque la expresión está mal utilizada ya que la hipnosis en sí misma no constituye terapia alguna sino solamente una herramienta, en todos los modelos de hipnosis, incluida la hipnosis cognitivo conductual o clínica (Bryant, Moulds, Capafons, Guthrie & Nixon; 2005).

Hoy día, desde una perspectiva estrictamente clínica, la hipnosis podría definirse como el grupo de técnicas de modificación de la conducta dentro de un contexto cognitivo conductual, que utilizan formal y deliberadamente la sugestión para provocar estos cambios en la conducta de los individuos (Tortosa, González Ordí y Miguel Tobal, 1999).

Sin embargo, los modelos continúan evolucionando y, por poner un ejemplo, en los últimos avances de la hipnosis cognitivo conductual, la tercera generación como terapia de aceptación y compromiso, sobre la que se asienta el mindfulness no se considera apropiado que el cliente siga de forma sumisa y ciega las técnicas de modificación de conducta que plantea el terapeuta, sino que entiende que sea el propio cliente quien descubra las consecuencias de su conducta, por lo que se le pide que compruebe las consecuencias de los cambios sugeridos, algo que sí tiene similitudes y cierto parecido a lo planteado por Milton Erickson.

Por tanto, como puede apreciarse, la evolución de los modelos de psicoterapia, conservan siempre una influencia innegable de sus modelos anteriores, razón por la cual este homenaje a Milton Erickson es cuando menos, necesario.

Preguntas frecuentes sobre Milton Erickson

Referencias

  • Gonsalkorale W. M., Miller V., Afzal A. y Whorwell P. J. Long term benefits of hypnotherapy for irritable bowel syndrome. American Psychological Association (APA) 52 1623-9 (2003).
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  • Nig B.Y., y Lee T.S. Hypnotherapy for sleep disorders. Annals of the Academy of Medicine 37 683-688 (2008).
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  • Erickson B.A. Ericksonian therapy demystified: A straightforward approach. Ericksonian applications in the use of art in therapy. Zeig JK editor Brunner Mazel 147-162 (1994).
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  • Erickson M., & Rossi E. Autohypnotic Experiences of Milton H. Erickson. American Journal of Clinical Hypnosis 20 36-54 (1977).

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