Hipnoterapia cognitiva para la depresión

La hipnoterapia cognitiva para la depresión es un protocolo basado en la evidencia para la depresión clínica. En este artículo se describen los principales componentes de la hipnoteapia cognitiva, que integran la hipnosis con la terapia cognitivo-conductual, entendida como hipnosis clínica.

La hipnoteapia cognitiva cumple con todos los criterios para su clasificación como modelo de psicoterapia, catalogado como eficaz. Los componentes principales de la hipnoteapia cognitiva para la depresión se describen con suficiente detalle para facilitar el protocolo de abordamiento y su validación.

hipnoterapia cognitiva para la depresion

La hipnoteapia cognitiva para la depresión proporciona un protocolo que los hipnólogos e investigadores pueden utilizar para el estudio de los efectos que tiene la hipnosis en el tratamiento de trastornos psicológicos o médicos.

Se alienta a los hipnólogos en el uso de la hipnoterapia basada en la evidencia, y no tipos de hipnosis anteriores, a efectos de que la hipnosis clínica se integre como un elemento más de la psicoterapia convencional y se diferencie de forma rotunda de quienes pretenden utilizar la hipnosis de una forma no clínica.

Tratamiento para la depresión con hipnoterapia

No existe un tratamiento único para el trastorno depresivo mayor, ya que esta patología representa un conjunto complejo y heterogéneo de síntomas y patrones que involucran múltiples etiologías. Depresión, trastorno depresivo, depresión mayor o trastorno depresivo mayor, son términos usados ​​indistintamente para referirse a los trastornos depresivos que se describen en el Manual de diagnóstico y estadística, 5ª edición.

Aunque los ensayos clínicos han demostrado que la medicación antidepresiva, la terapia cognitivo-conductual (T.C.C.) y la psicoterapia interpersonal (I.P.T.) son efectivos en el tratamiento de la depresión, un número importante de personas afectadas de depresión no responden a la medicación, ni a la T.C.C., ni tampoco a la I.P.T., por tanto, es importante explorar y tener en cuenta otros opciones terapéuticas válidas como la hipnoterapia cognitiva.

La opción de considerar la hipnoterapia cognitiva para la depresión se vuelve progresivamente más imperativa, debido a que la depresión es un trastorno oneroso que «se apodera de las emociones, funciones corporales, comportamientos y pensamientos» ( Nolen-Hoeksema 2004. Psicología anormal pág. 280). La depresión mayor es una patología generalmente crónica y muy costosa en términos de baja laboral, accidentes laborales, ocupación de camas hospitalarias, costes de tratamiento y sufrimiento personal (Solomon, Keller, León, Mueller, Lavori, Shea, 2000). Además la depresión concurre con mucha frecuencia con otros trastornos psicológicos.

En la última revisión sobre la epidemiología de la depresión (Kessler 2002 en » Epidemiología de la depresión » del manual de la depresión (editado por: Gotlib, IH y Hammen, CC 23 – 42 . Nueva York : pág. 29) se concluyó que «la comorbilidad es la norma entre las personas que padecen depresión«. La condición comórbida más frecuente con la depresión son los trastornos de ansiedad. De hecho, existe una considerable superposición de síntomas entre estos dos trastornos.

Comorbilidad de la depresión

En los casos clínicos estudiados, la tasa de comorbilidad promedio del trastorno depresivo mayor y los trastornos de ansiedad fue superior al 50%, y la tasa de cronificación cuando ambos trastornos concomitan fue del 76% (ver Dozois y Westra 2004, Dozois y Westra 2004, en » La naturaleza de la ansiedad y la depresión: implicaciones para la prevención «. y «La prevención de la ansiedad y la depresión: teoría, investigación y práctica» , Editados por: Dozois y Dobson 43 – 71 . Washington, DC : Asociación Americana de Psicología).

La comorbilidad de la ansiedad y la depresión se asocia con una mayor gravedad de los síntomas, angustia psicológica y deterioro general (Roy Byrne 2000, Stang, Wittchen, Ustun, Walters y Kessler 2000 en «Comorbilidad de la depresión y trastornos de pánico crónicos» en la encuesta nacional de comorbilidad del British Journal of Psychiatry 176: 229 – 235) y un aumento de las tasas de suicidio (Lecrubier 1998. Journal of Clinical Psychiatry 59: 11 – 14).

Se ha encontrado también que los trastornos de ansiedad fueron previos a la depresión en el 67.9% de los casos comórbidos de ansiedad y depresión (Belzer y Schneier 2004, en «Comorbilidad de la ansiedad y trastornos depresivos: problemas de conceptualización, evaluación y tratamiento» en el American Journal of Psychiatry 10: 296 – 306).

En los casos de comorbilidad entre la ansiedad y la depresión la hipnoterapia cognitiva ha presentado buenos resultados de inhibición (ver Lynn, Matthews, Fraioli, Rhue y Mellinger 2006 en «Hipnosis y tratamiento de la depresión: avances en la práctica clínica«, editado por: Yapko MD 71 – 94). Es común en la práctica clínica enfocarse en tratar un trastorno cada vez. Mientras que algunos expertos (por ejemplo Barlow 2002 en «Ansiedad y sus trastornos: la naturaleza y el tratamiento de la ansiedad y el pánico«), argumentan que el tratamiento de una de las patologías puede producir una mejora concurrente en la patología comórbida. Otras investigaciones corroboran esta teoría (por ejemplo Clayton et al., Grove, Coryell, Keller, Hirschfeld, y Fawcett, 1991 en «Seguimiento y estudio familiar de la depresión ansiosa» del American Journal of Psychiatry 148: 1512 – 1517. Lecrubier 1998, en «El impacto de la comorbilidad en el tratamiento del trastorno de pánico» del American Journal of Psychiatry 59: 11 – 14. Nutt 2000, en «El tratamiento de la depresión y la ansiedad concomitante» de Neuro-psico-farmacología Europea 10 (Supl. 14): S433 – S437.

Se ha podido corroborar que las personas deprimidas con altos niveles de ansiedad, muestran una respuesta menor a los antidepresivos y un peor pronóstico a largo plazo, que las personas deprimidas no ansiosas. Por tanto, la falta de un enfoque integrado en el tratamiento, habitualmente significa que una persona recibe tratamiento solo para la depresión, cuando también sufre de ansiedad. Este fue uno de los fundamentos para combinar la hipnosis con la T.C.C. (o hipnosis clínica), para abordar de forma eficiente los síntomas de la ansiedad al mismo tiempo que la depresión. Algunos estudios clínicos desvelan que el consumo de algunos suplementos deportivos como la creatina coadyuvan eficientemente con la hipnoterapia cognitiva para la depresión.

La hipnoterapia cognitiva en el tratamiento de la depresión

Hasta hace poco tiempo, la hipnosis no se había utilizado de una forma tan amplia en el tratamiento de la depresión como sucede hoy día, debido a la falsa creencia predominante en el pasado, de que la depresión afectaba a la capacidad de respuesta hipnótica y de que la hipnosis podría incrementar comportamientos suicidas en los depresivos (Alladin 2006, en » Hipnoterapia cognitiva para tratar la depresión«, editado por: Chapman, R. 139 – 187 y Yapko 1992, en «Hipnosis y el tratamiento de las depresiones: Estrategias para el cambio«, Nueva York : Brunner / Mazel) hasta que los ensayos clínicos encontraron que la hipnosis no está contraindicada en absoluto para el tratamiento de la depresión, sino que por el contrario resulta muy eficiente tanto cuando actúa como coadyuvante de farmacología antidepresiva, como si actúa en solitario en forma de hipnoterapia cognitiva.

Otra razón de la falta de aplicación de la hipnosis en el tratamiento de la depresión, puede atribuirse a la ausencia de protocolos de hipnosis clínica para la depresión en una bibliografía asequible. La poca literatura publicada que existía en el pasado, consistía principalmente en informes de casos, que describían una variedad de técnicas, en general no protocolizadas. Esto ha cambiado abruptamente en la época actual, donde el hipnólogo dispone de amplia bibliografía clínica con sus correspondientes protocolos de intervención (Burrows y Boughton 2001 en el «Manual de hipnosis clínica» , Editado por: Burrows, GD , Stanley, RO y Bloom, PB 129 – 142 . Chichester : John Wiley & Sons). Actualmente existe un renovado interés en la aplicación de la hipnosis para el tratamiento de la depresión, en buena parte debido al excelente trabajo pionero de Yapko y Alladin.

Tanto Yapko como Alladin abordaron la naturaleza fenomenológica compleja de la depresión, y describieron con detalle cómo la hipnosis combinada con la T.C.C. o hipnosis clínica obtiene excelentes resultados en el manejo de la depresión. Ambos exponen varias razones clínicas para usar la hipnosis en el tratamiento de la depresión:

  • La hipnosis mejora la experiencia subjetiva de las personas estructurando la cognición de forma rápida y eficiente.
  • Es una técnica muy eficiente para inhibir sintomatología depresiva.
  • Facilita el aprendizaje significativo tanto para modificación de la conducta como para otros fines terapéuticos.
  • Ayuda de forma eficiente a inhibir los correlatos fisiológicos que cursan con el trastorno (especialmente somatomorfos).
  • Proporciona mejor estructuración de las distorsiones cognitivas.
  • Mejora la atención focalizada en estímulos que se mantendrá después de la hipnoterapia.

Este campo se amplió aún más por parte de otros médicos que también comprobaron que la hipnosis es una técnica útil para la depresión. Por ejemplo Chapman 2006, en «El uso clínico de la hipnosis con la terapia cognitiva conductual: el libro de casos de un profesional«, Golden, Dowd y Friedberg 1987, en «Hipnoterapia: un enfoque moderno«, Lynn y Kirsch 2006, en «Fundamentos de la hipnosis clínica: un enfoque basado en la evidencia», Tosi y Baisden 1984, en «La hipnosis clínica: Un enfoque multi-disciplinario», y Zarren y Eimer 2001, en «Hipnosis cognitiva breve: Facilitando el cambio de comportamiento disfuncional» y por supuesto los ensayos clínicos de Alladin y Alibhai 2007 en su hiper-conocido libro «Hipnoterapia cognitiva para la depresión» considerado como la biblia en este campo.

Se podrían añadir miles de citas más en la época actual como «El beneficio adicional de la hipnosis y la terapia cognitivo-conductual en el tratamiento del trastorno de estrés agudo» de la Revista de Psicología Clínica, 73: 334 – 340. Dobbin, Maxwell y Elton en 2009 con su estudio de viabilidad comparativo de un tratamiento de auto-hipnosis para la depresión en la atención primaria en la Revista Internacional de Hipnosis Clínica y Experimental, 57: 293 – 318. Meta-análisis de Kirsch, Montgomery y Sapirstein, 1995 en «La hipnosis como un complemento de la psicoterapia cognitivo-conductual: un metanálisis» del Journal of Consulting and Clinical Psychology 63: 214 – 220. Schoenberger en el año 2000, en «Investigación sobre la hipnosis como complemento de la psicoterapia cognitivo-conductual» de la Revista Internacional de Hipnosis Clínica y Experimental 48: 154 – 169. Alladin 1992, en «La depresión como estado disociativo» en Hypnos: Diario Sueco de hipnosis en psicoterapia y medicina psicosomática, 19: 243 – 253. Alladin 1992, en «Hipnosis con depresión» de la American Journal of Psychiatry 3: 13 – 18 … etc. etc. etc.

Alladin en «Hipnoterapia cognitiva con depresión» del Journal of Cognitive Psychotherapy: An International Quarterly, 8: 275 – 288 en 2006 proporcionó una justificación científica, o un modelo de trabajo para combinar la T.C.C. con la hipnosis en el tratamiento de la depresión clínica, revisando las fortalezas y limitaciones de la T.C.C. y las mejoras que se obtienen con la hipnoterapia para el tratamiento de la depresión. También concluye en el «Manual de hipnoterapia cognitiva para la depresión: un enfoque basado en la evidencia«, que por ejemplo, la T.C.C. no fomenta la re-estructuración cognitiva, mientras que la hipnoterapia, por otro lado, se centra en la re-estructuración, prestando menos atención a una re-estructuración sistemática de las cogniciones disfuncionales. También argumenta que las deficiencias de cada tratamiento por separado (es decir, hipnosis o T.C.C.) pueden superarse integrando ambas técnicas en el tratamiento.

Del mismo modo, Yapko (1992) en «Hipnosis y para el tratamiento de la depresión: Estrategias para el cambio«, consideró que el efecto depresivo que producen las distorsiones cognitivas, es algo similar al efecto que producen los tipos de hipnosis inapropiados, como la regresión y progresión de la edad, amnesia, catalepsia y distorsión de tiempo, generalmente empleados por los smoke sellers de la hipnosis.

Schoenberger 2000 en «Investigación sobre la hipnosis como complemento de la psicoterapia cognitivo-conductual» de la Revista Internacional de Hipnosis Clínica y Experimental 48: 154 – 169 propone que dado que muchos procedimientos de T.C.C. pueden ser fácilmente aplicados con hipnosis, deberían considerarlo seriamente «como un medio simple y rentable para mejorar la eficacia del tratamiento» (p. 244). Por otra parte, Golden 2006 en » Hipnoterapia para la ansiedad, fobias y trastornos psicofisiológicos » señala que la T.C.C. y la hipnosis clínica tienen muchos puntos en común, como las psico-imágenes y la preparación previa mediante relajación, que contribuyen notablemente a facilitar una integración natural de las dos técnicas.

Alladin (1994) en «Hipnoterapia cognitiva con depresión» del Journal of Cognitive Psychotherapy: An International Quarterly 8: 275 – 288, describió un modelo de retro-alimentación circular de la depresión no endógena que apoya los fundamentos anteriores para combinar la T.C.C. con la hipnoterapia. Basado en esta premisa, Alladin desarrolla un abordamiento basado en evidencia, conocido como hipnoterapia cognitiva para el tratamiento de la depresión, que puede aplicarse a una amplia gama de pacientes deprimidos y que ha sido validado empíricamente, sin embargo, se sigue considerando una deficiencia bibliográfica ya que la mayoría de terapeutas reconocen desconocer los estudios clínicos sobre la hipnoterapia cognitiva para el tratamiento de la depresión, y sigue siendo un empeño desarrollar más información sobre la etiología y el abordamiento a efectos de que pueda llegar con facilidad a todos los hipnólogos.

Preguntas frecuentes sobre la hipnoterapia cognitiva para la depresión

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