Hipnosis y estrés postrumático

Se entiende como un trastorno de estrés postraumático o T.E.PT. como aquél en el cual se produce una respuesta comportamental a una situación vivida que resultó seriamente estresante o traumática. Abraham Kardiner (1941) definió por primera vez de forma sistemática el T.E.P.T., y señaló que las personas que lo padecen siguen viviendo en el ambiente emocional del acontecimiento traumático. De acuerdo a lo establecido en el Manual Diagnóstico DSM-V se clasifica de la siguiente forma:

«Muchas personas que sobreviven a eventos en extremo traumáticos desarrollan T.E.P.T.

estrés postraumático

Los supervivientes del combate son las víctimas más frecuentes, pero también se identifica en individuos que enfrentaron otros desastres, tanto de origen natural como inducidos. Incluyen violación, inundaciones, secuestros y accidentes de aviación, así como las amenazas que pueden implicar el secuestro o la toma de rehenes«.

Los niños pueden cursar con T.E.P.T. como consecuencia de una experiencia sexual no consentida, o abuso sexual, tanto si sufren o no lesión. El T.E.P.T. puede diagnosticarse incluso en quienes sólo se enteraron de algún trauma intenso (o su amenaza) sufrido por alguien cercano como hijos, cónyuges, u otros parientes cercanos. Uno o dos de cada 1.000 pacientes que se someten a anestesia general refieren después haber tenido conciencia de dolor, ansiedad, indefensión y temor de muerte inminente durante el procedimiento y hasta la mitad de ellos puede desarrollar síntomas de T.E.P.T.

La clasificación del estrés postrumático en el DSM

En la clasificación del DSM, se han excluido experiencias estresantes cotidianas, como duelos, divorcios, y enfermedades graves, así como un despertar abrupto de una anestesia mientras la cirugía continúa, enterarse de la muerte súbita de un cónyuge, o bien, una enfermedad que amenaza la vida de un hijo, deben considerarse también como experiencias traumáticas.

Transcurrido un cierto tiempo tras el trauma, ya que los síntomas no suelen desarrollarse de inmediato, las personas tienden a evocar el evento traumático, mientras tratan de no pensar en él. También aparecen algunos síntomas de hiperactivación, como la respuesta exagerada al sobresalto. Igualmente, las personas con T.E.P.T. muestran sentimientos negativos de culpa o responsabilidad.

Además de la experiencia traumática, hay otros factores que también pueden coadyuvar en el desarrollo de un T.E.P.T., como la predisposición genética, un nivel de inteligencia bajo, o una educación pobre, son elementos que lo propician. Entre los factores ambientales, estaría un estado socio-económico bajo, o la pertenencia a grupos minoritarios recriminados.

Por lo general, cuanto más intenso y prolongado es el trauma, mayor es la probabilidad de desarrollar T.E.P.T.. Porcentualmente los riesgos pueden incrementarse hasta 1/4 de los supervivientes de combate y 2/3 de los prisioneros de guerra. En fenómenos naturales, como incendios o inundaciones, los procentajes son menores.

A mayor edad existe menos probabilidad de desarrollar síntomas de T.E.P.T. que los de edad menor, y las mujeres poseen más riesgo que los varones. Los afectados por T.E.P.T. se recuperan generalmente en el transcurso de algunos meses, mientras que otros pueden demorar años en recuperarse, y un porcentaje de ellos no puede lograrlo sin ayuda terapéutica.

Sintomas del estrés postraumático

  • Revivición intrusiva de la experiencia traumática sobre la que existe abundante conincidencia de que este es el síntoma más característico del T.E.P.T.. Consiste en re-experimentar el acontecimiento traumático de forma intrusiva, lo que provoca una reacción de estrés en ocasiones similar a la experimentada frente al trauma. En este apartado se incluyen síntomas como el flashback, y las pesadillas recidivantes. Muchos analistas llaman la atención respecto a que estas reviviciones podrían provocar un re-traumatismo auto-perpetuado, por re-exposición.
  • La evitación de los flashbacks es posiblemente uno de los síntomas más caraterísticos del T.E.P.T., y se puede manifestar de diferentes formas. Las personas pueden presentar conductas evitativas para no afrontar cualquier revivición del trauma. Las reviviciones pueden precipitarse por personas, situaciones o circunstancias que están de algún modo asociadas al trauma. Por otro lado, las personas con T.E.P.T. evitan pensar o hablar específicamente sobre el trauma, especialmente en los episodios más intensos. No obstante, también es frecuente que la persona rumie en exceso aspectos que podían haber prevenido o evitado el acontecimiento, al igual que porqué les tuvo que ocurrir precisamente a ellos, o bien, como resarcirse del acontecimiento.
  • Generalmente la persona afectadas por el T.E.PT. evitan los recuerdos del trauma por medio de tácticas disociativas o síntomas de amnesia. Otra forma común de evitación tiene relación con la experimentación de las emociones, especialmente con aquellas emociones que resultan intolerables para la persona, intentado insensibilizarse emocionalmente, bien mediante el desapego afectivo, o bien mediante de consumo de sustancias.

La hipnosis en el tratamiento del estrés postraumático

Posiblemente como herencia de la más ancestral clínica, se aplicaba con frecuencia terapias de primera generación como la hipnosis de abreacción o regresiva para este tipo de casos, lo que resulta un craso error.

En general, desde el punto de vista clínico de la hipnosis, intentar una catarsis desde una revivición subjetiva y fabulativamente incontrolada de un flashback, es un modo de pensar correspondiente a principios del siglo pasado, y que poco o nada tiene que ver con la clínica actual de la hipnosis de segunda generación con orientación cognitivo conductual.

El afrontamiento actual (en el siglo XXI) pasa por una exposición del flashback, hasta lograr por parte del hipnólogo que el estímulo estresor, que en este caso resultó trumático, quede desenbilizado ante una exposición, andamiada mediante una desensibilización sistemática, extinguiendo así la respuesta ansiosa. Para ello, se utiliza la desensibilización sistemática, y si el hipnólogo lo entiende necesario al caso, una inhibición recíproca.

El hipnólogo debe entender una exposición clínicamente exitosa, cunado el cliente bajo exposición del flashback no sólo responde sin ataques de pánico, (corroborado mediante potenciales evocados de respuesta normalizados) sino que también se muestra capaz de aplicar una corriente de pensamiento de razonamiento lógico.

Superada la fase de desensibilización, como sucede con todos los trastornos de la ansiedad, no tiene base de sustento, y el nuevo aprendizaje se fusionará con los anteriores hasta su progresiva extinción. Sin embargo, la segunda generación de terapia no da por finalizado el proceso en ese punto, ya que debe reforzarse apropiadamente el nuevo aprendizaje mediante las contingencias.

El abordamiento comportamental de un T.E.P.T. difiere poco o nada del moldeamiento conductual de cualquier otro trastorno de la ansiedad, naturalmente se moldea la evitación de los estímulos antes traumáticos, como haríamos en una simple fobia, hasta lograr un afrontamiento de respuesta plana.

¿Cómo funciona la hipnosis con el estrés postraumático?

Se posee suficiente evidencia de que la disociación es una respuesta a las situaciones traumáticas (Alburquerque, 1992). Las investigaciones indican que los síntomas disociativos son comunes como resultado del trauma en el seguimiento de estos acontecimientos (Cardeña y Spiegel, 1993; Herman, Perry y van der Kolk, 1989). Las personas que presentan síntomas disociativos inmediatamente después del trauma, tienen más riesgo de desarrollar posteriormente T.E.P.T. (McFaerlane 1986, Solomon Mikulincer y Benbenisty 1989).

Por otra parte, diversos estudios refieren que la sugestionabilidad es más elevada en los sujetos que padecen T.E.P.T. (Spiegel, Hunt y Dondesshine 1988, Stutman y Bliss 1985). De todo ello se desprende que la disociación es una respuesta espontánea al trauma y la precipitación del T.E.P.T. Dado que los sujetos presentan un alto nivel de sugestionabilidad, no es difícil deducir que la hipnosis es una herramienta que presenta una elevada eficiencia.

En opinión de los más destacados autores (Spiegel D. 1993), existe una notable compatibilidad entre el funcionamiento de la hipnosis y síntomas del T.E.P.T. Dado que un importante componente de la hipnosis se establece mediante disociación, se establece una compartimentación de los componentes de la experiencia. Otro componente compartido entre la hipnosis y el T.E.P.T. es la abstracción (Tellegen y Atkinson 1974), entendida un estrechamiento en la focalización de la atención, a expensas de la atención periférica. Como es fácil apreciar, trastorno y abordamiento comparten mecanismos de la neurobiología cerebral.

Debe apreciarse el detalle de que la abstracción es un elemento que facilita más a la revivivición que la evocación de los recuerdos traumáticos del pasado (en contra de lo que se pensaba a pricipios del siglo XX con la hipnosis regresiva o de abreacción). El último componente de la hipnosis referente a la sugestionabilidad, o lo que es lo mismo, una alta responsividad a señales o sugestiones sociales (Cardeña y Spiegel 1991), tiene su concomitancia en el T.E.P.T. con la hiperexcitación de los potenciales evocados y la alta responsividad ante estímulos asociados con el trauma.

¿Porqué se utilizó la hipnosis regresiva o de abreacción con el T.E.P.T.?

Los motivos de esta orientación obsoleta durante el siglo XX se debe básicamente a los estudios de Barabasz, Christensen, French y Watkins con 36 participantes donde se concluyó que la terapia abreacción en hipnosis era más eficaz que el placebo para reducir síntomas del trastorno por estrés postraumático o T.E.P.T. Al finalizar el tratamiento ambos grupos (grupo de hipnosis y grupo de control) mostraban reducciones significativas de los síntomas, aunque solo se mantuvo el seguimiento (durante 4, 16 y 18 semanas) en el grupo al que se le aplicó hipnosis.

Las conclusiones de este estudio fueron utilizadas con frecuencia de forma perversa y malintencionada, ya que en realidad el estudio concluye únicamente que en los 18 individuos a los que se aplicó hipnosis regresiva o de abreacción, se observó mayor eficiencia comparativa que en los 18 individuos del grupo de control a los que se aplicó un placebo, pero en ningún momento compara la hipnosis regresiva o de abreacción con procedimientos o modelos de segunda generación, entre otras cosas porque no estaban disponibles en el momento del estudio (detalle este que suele omitirse).

La situación no mejoró en un segundo estudio de Christensen, Barabasz y Barabasz, donde estudió la eficacia de la hipnosis regresiva o de abreacción para el T.E.P.T. donde se analizó también la resolución del trauma, así como la depresión y la ansiedad asociadas. Los pacientes del grupo de hipnosis mostraron efectos positivos en todas las mediciones, y se mantuvieron en el seguimiento de 1 a 3 meses. El grupo de control al cual se aplicó placebo presentó resultados menos positivos y no se le realizó seguimiento. Las conclusiones pueden ser utilizadas de forma igualmente perversa, ya que no se comparan modelos de abordamiento posteriores y más actualizados en un grupo diferente y comparativo al grupo donde se aplica hipnosis regresiva o de abreacción.

Lo que muy raramente se cita son las revisiones posteriores, en la cuales se concuye que la hipnosis regresiva o de abreacción, aunque se entiende como un modelo claramente obsoleto, no resulta ineficiente en el abordamiento de T.E.P.T. específicamente. La iatrogenia de este modelo se precipita cuando se realiza revivición que procura inevitablemente el falso recuerdo por razones que nada tienen que ver con la hipnosis, y mucho que ver con el esoterismo y las creencias irracionales.

En cualquier caso, el confusionismo (con frecuencia perverso) no se considera resuelto hasta los estudios de Eads y Wark, donde se presentan 3 estudios con casos de ex-combatientes (todos ellos procedentes de la guerra de Vietnam) con T.E.P.T. significativo y sostenido por períodos superiores a 1 año después de haberse licenciado. En este estudio se empleó hipnosis con estrategias o terapia de segunda generación cognitivo conductual, o hipnosis clínica.

En las conclusiones de los tres estudios se halló una mejora significativa de los síntomas. Debe reconocerse que estos 3 estudios siempre estuvieron clara y abiertamente criticados por la selección sesgada de los participantes (ex-combatientes de Vietnam), así como por una ausencia manifiesta de pruebas de seguimiento, por esta razón, Abramowitz y Bonne concluyen en la revisión posterior del estudio, que no hay suficiente investigación empleando una adecuada metodología sobre hipnosis y trauma, como para incluirla en el conjunto de protocolos útiles para este trastorno en hipnosis clínica.

No sería hasta unos años después donde se corrobora la eficiencia de las estrategias cognitivo conductuales empleadas con o sin hipnosis en la extinción de los trastornos de la familia de la ansiedad, donde se hallan las conclusiones claras e inequívocas de eficiencia.

Preguntas frecuentes sobre el estrés postraumático

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