El trance y el inconsciente en hipnosis

El trance y el inconsciente en hipnosis. Son muchas las personas que han pedido una aclaración respecto al uso recomendado de estos vocablos. La gran mayoría de consultas tienen que ver con los conceptos: inconsciente y/o subconsciente y la expresión de trance, por lo que pasamos a aclarar un poco más estos conceptos.

Inconsciente y trance

El inconsciente es una expresión popular ámpliamente extendida en muchas psicoterapias, y la hipnosis no es una excepción de la norma.

Suele utilizarse como un sinónimo de aquellos procesos de la conducta que no precisan de una ejecución o corriente de pensamiento, produciéndose los mismos de una forma automática, definida como «automatismos rutinarios«.

La expresión suele ser atribuida a Sigmund Freud, cuyos conceptos extrapoló a posteriori en sus postulados psicoanalíticos.

hipnosis Sigmund Freud

Sin embargo esto no es del todo cierto, ya que Freud compartió su utilización, específicamente en su primera etapa de utilización de la hipnosis con abreacción y catarsis, de su mentor, maestro y amigo personal Josef Breuer, aunque también de la figura a la que procesaba toda su admiración, Jean Martin Charcot, creador de la escuela de la Salpetriere, aunque también de su oculta amistad con Hippolyte Bernheim, uno de los artífices esenciales de la escuela de Nancy. Esta amistad y contacto la mantenía oculta a Charcot con objeto de no ofenderle, ya que la confrontación entre estos y sus escuelas era manifiesta.

En realidad este concepto que Freud extrapoló de las personas a las que sentía mayor respeto y admiración, tampoco fue elaborado por ellos, sino que realmente se inicia con Eduard von Hartmann en el siglo XIX, que plasma en su obra «Filosofía del inconsciente«, y que publica en 1868.

No obstante, es cierto que Freud le dio una ampliación al concepto, creando un paradigma en torno a el, y situándolo específicamente como un mecanismo independiente de la consciencia, cuyo funcionamiento sería inaccesible para la misma, comportándose por tanto, como un encapsulado ajeno a la consciencia, pero cuya presencia quedaría desvelada mediante los sueños, los lapsus linguaes, y los síntomas, creando el concepto nuevo de «preconsciente» para definir aquellos elementos «inconscientes» que breve y epsisódicamente afloraban a la consciencia, y sus especificaciones posteriores relativas a contenidos del «inconsciente» que definió como «pulsiones«, en su eterna lucha «preconsciente» de afloramiento, que según Freud, era causa motivacional de la «represión«.

Jean Martin Charcot

Como resulta obvio, estas teorías Freudianas carecen de sentido en el conocimiento científico actual. Sin embargo, debe dársele a Freud el beneficio de la teoría, ya que la ilustración referente a la psicopatología y neurobiología del cerebro en la época eran mínimas, y en muchos casos inexistentes, por lo que Freud procedió a darle la mejor explicación que entendió posible, con sus teorías, que finalmente resultaron fallidas en su totalidad.

Sin embargo, las expresiones y teorías de Freud, supusieron un impasse mediante su posterior paradigma psicoanalítico, que marcó la tendencia de la psicología durante décadas, y aunque naturalmente este episodio forma ya parte de la historia, las expresiones quedaron perennes en la lingüística psicoterapéutica, como un modo de expresión, que en realidad nunca ha desaparecido.

Hoy sabemos que aquello que Freud entendía como «inconsciente» forma parte de los procesos psicológicos de percepción, atención y memoria, con sus correspondientes subdivisiones (percepción = modelos cognitivos y distorsión de la cognición), (atención = abstracta o dispersa, estrechada y focalizada), (memoria = procesos estructurales de la memoria, memoria de trabajo, memoria de corto plazo, memoria implícita, memoria explícita, memoria de largo plazo …etc.), que a su vez, configuran los modelos estructurados de aprendizaje psicoterapéutico, y las respuestas comportamentales que se derivan de ellos.

En el siglo XXI, se ha incorporado a estos procesos la psico-neurobiología y su epigenética de la conducta, que especifican las vulnerabilidades congénitas, y con ello, la propensión genética a la distorsión de las anteriores estructuras del aprendizaje, enumerando la anamnesis familiar congénita como una causa de propensión patológica, que en tiempos anteriores no se había considerado, entre otras cosas, debido a que se atribuía a las patologías de la conducta (que no de la personalidad), un origen únicamente asociado al aprendizaje, lo que resultó finalmente no ser cierto, especialmente en lo relativo a los trastornos relacionados con la serotonina (familia de trastornos del humor) y la adrenalina (familia de trastornos de la ansiedad).

Naturalmente, las viejas teorías de Josef Breuer que extrapoló a Freud, referentes a la abreacción y la catarsis como origen traumático y reprimido del trastorno, episódicamente preconsciente y sintomático, quedaron completamente obsoletas y desterradas en el conocimiento científico actual.

Preguntas frecuentes sobre las expresiones inconsciente y trance

Referencias

  • Myers G. James and Freud. Journal of Philosophy 87 11 593-599 (1990).
  • Kihlstrom J. Perception without awareness of what is perceived, learning without awareness of what is learned. The science of consciousness. Psychological, neuropsychological, and clinical reviews. pp. 23-46 (1996).
  • Schacter D. Implicit knowledge: New perspectives on unconscious processes. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America 89 11113-11117 (1992).
  • Schacter D. L. Implicit memory: History and current status. Journal of Experimental Psychology. Learning, Memory & Cognition 13 501-518 (1987).
  • Bisiach E. Understanding consciousness: Clues from unilateral neglect and related disorders. En A. D. Milner & M. E. Rugg (Eds.). The neuropsychology of consciousness pp. 113-137 (1992).
  • Castillo J. & Ruiz G. El resurgimiento el inconsciente: su historia desde la psicología científica y el estudio del aprendizaje implícito. Universitas Psychologica 3 147-164 (2004).
  • Colmenero J. La atención y su papel en la experiencia consciente. Anales de Psicología 20 103-126 (2004).

Deja un comentario