Émile Coué

Émile Coué después de su internado en el hospital Necker, obtiene su título en 1882 como farmacéutico de primera clase. Trabaja como boticario en Troyes de 1882 a 1910 donde pronto se da cuenta que los medicamentos que dispensaba a sus clientes tenían una mayor o menor eficiencia según hablara de ellos.

De esta forma si un cliente creía que le había dispensado el mejor medicamento para una determinada enfermedad, tenía mejores efectos que si no le decía nada o lo minusvaloraba.

Émile Coué investiga esta fenómeno, que más tarde se denominará como efecto placebo, en toda su profundidad, hasta el punto de dispensar dos veces el mismo medicamento a un cliente, primero indicándole que se trataba de un fármaco de poca eficiencia, para finalmente volver a vendérselo como el mejor.

En aquella época la farmacia no venía envasada y etiquetada de fábrica, sino que los boticarios la compraban al por mayor para luego dispensarla, lo que facilitó esta investigación, que marcará absolutamente su carrera.

Émile Coué

Émile Coué y la sugestión

Émile Coué comparte estos hallazgos con su esposa, mientras toma un curso estadounidense de hipnotismo por correspondencia con el que no logra avanzar, por lo que ella le aconseja hablar con un doctor especialista en estos asuntos, y le comenta acerca de un médico de su ciudad natal (Nancy) que era conocido en estas prácticas.

Se trataba del Dr. Liébeault a quien visita y con quien comparte su experiencia. Coué escucha con atención a Liébeault y observa que sus métodos contenían el cierta forma sus hallazgos, por lo que inicia un contacto continuado en el que naturalmente conoce a Bernheim quien le confirma, que en efecto la sugestión es la maquinaria en la que se basa los fenómenos que había observado, y que pueden tener efectos aún más potentes, hasta el punto de eliminar completamente el dolor y la inflamación, cosa que Cuoé ya sospechaba.

Émile Coué book

De esta forma Émile Coué entra en contacto real con la hipnosis, y decide estudiarla con ellos, abandonando su curso por correspondencia, ya que ahora sí observa progresos.

En la escuela de Nancy conoce también a Henri Beaunis quien le hace partícipe de que tales fenómenos se estudian en nueva ciencia llamada psicología, que quieren separar de la filosofía. 

Coué progresa mucho con tan ilustres asesores y adquiere seguridad en sus postulados, por lo que en 1913 funda la «Sociedad de Lorena de psicología aplicada» y escribe su primer libro «Autodominio a través de la autosugestión consciente» cuya publicación en Inglaterra (1920) y en los Estados Unidos (1922) causa una gran impresión, puesto que corrige la teoría de Abate Faria proponiendo que para lograr la autosugestión, primero hay que alimentarla mediante la repetición de palabras o imágenes a modo de sugerencia subconsciente, y una vez se condiciona la mente, esta mente condicionada realizará un comando autógeno cuando sea necesario.

Esto influye notablemente en las técnicas de hipnosis, que a partir de esta época repiten con frecuencia las instrucciones comportamentales por influencia de Coué, con objeto de lograr un condicionamiento simple Pavolviano de forma más rápida (ya que el condicionamiento instrumental aún no se utiliza).

También se utilizan a partir de ahora los postulados de Coué respecto al volumen, cadencia y tono de la voz (cosa que habitualmente se atribuye a Milton Erickson de forma equivocada). A raíz de este éxito Coué vende su botica y abre una clínica en Nancy que dispensa unos 40.000 fármacos por año, de los cuales se piensa que muchos eran placebos.

El método o técnica de Coué

Este método se denominaría el «método o técnica de Coué«, al cual él solía llamar «truco«, sin embargo en este desarrollo comete algunos errores que no sólo le afectan a él, sino a tan ilustres médicos como Sigmund Freud

Émile Coué llega a la conclusión (equivocada) de que los efectos de la hipnosis disminuían una vez se recuperaba la consciencia, por lo que propone utilizar su método de auto-sugestión en lugar de la hipnosis, propuesta que influye también a Sigmund Freud, en su caso prescindiendo de la hipnosis por su cura mediante la palabra.

Siempre se ha pensado en la comunidad científica que tanto una propuesta como la otra no eran demasiado sinceras, y sí muy interesadas en desviar la atención hacia sus métodos, en cualquier caso, la hipnosis que les inició y tanto hizo por ambos, se vio perjudicada.

Coué, como buen farmacéutico propietario de una próspera clínica, no es partidario de abandonar nunca un fármaco, pero sí de acompasarlo (coadyuvarlo) con su método, que perfila con lo que luego se denominará como psicología positiva (tampoco demasiado acertada).

Debe entenderse en su descargo, que del afrontamiento y la percepción cognitiva nada se sabía en la época. Ambos pagarán sus errores, y en el caso de Émile Coué es su propia industria farmacéutica quien le desacredita argumentando que tan simple método puede ser eficiente con «enfermedades nerviosas» pero no con enfermedades orgánicas (Yeates, 2016a, p .19).

Por otra parte, Coué acomodado en su actual posición económica nunca presentó un estudio clínico que corroborase la eficiencia de su método, y la aguda prensa americana realizó una investigación sobre el estado actual de los pacientes que Coué había tratado durante su visita a Boston, encontrando remitencias en la práctica totalidad de ellos. También debe decirse en su descargo, que las contingencias no estaban aún disponibles en la psicoterapia de la época, excepto pequeños reforzamientos positivos heredados de Pavlov.

La influencia de Émile Coué

La influencia de Émile Coué en lo que a la hipnosis se refiere es mínima, o en todo caso, perjudicial, hasta que más de medio siglo después, varios estudios experimentales sobre su método desvelaron la poca eficiencia comparativa con la hipnosis (Paulhus 1993).

Más tarde se reconocería que el efecto placebo puede ayudar en trastornos ansiosos leves y no predisponentes, pero no es eficiente en trastornos predisponentes y recidivantes. No obstante, cumplió su papel durante la primera guerra mundial, en la conocida como «neurosis de guerra» (hoy estrés post-traumático) aliviando episódicamente los trastornos de pánico, aunque no extinguía la sintomatología ansiosa y presentaba frecuentes remitencias.

monumento a Émile Coué en Nancy

No obstante puesto que no existía farmacología ansiolítica en la época, el papel de los placebos como la técnica de Coué fue mucho mejor que nada, y ayudó a salvar muchas vidas.

El entrenamiento autógeno

El entrenamiento autógeno es una técnica de relajación centrada en la autosugestión y basada en el método de Émile Coué, que desarrolló y publicó el psiquiatra alemán Johannes Schultz. A diferencia de la autosugestión, el entrenamiento autógeno ha sido probado en diferentes ensayos clínicos, y junto con otras técnicas de relajación, como la relajación progresiva y la relajación sistemática, ha reemplazado a la autosugestión en algunos tipos de terapia.

El coautor del tomo de varios volúmenes de Schultz sobre el entrenamiento autógeno, Wolfgang Luthe, era un firme creyente de este enfoque siempre que fuera aplicado profesionales calificados de la salud mental.

Preguntas frecuentes sobre Émile Coué

Referencias

  • Ikezuki M., Miyauchi Y., Yamaguchi H., Koshikawa F. Desarrollo de entrenamiento autogénico efectividad clínica escala ATCES. Shinrigaku Kenkyu 72 475 – 81 (2002).
  • Stetter F., Kupper S. Entrenamiento autógeno: un meta-análisis de estudios de resultados cllinicos. Psicofisiología aplicada y el Biofeedback 27 45 – 98 (2002).
  • Bandura A., & Rivière Á. Teoría del aprendizaje social 11 126 – 72 (1982).
  • Wallechinsky D. Emile Coue. Sanador francés». El Almanaque del Pueblo. 2ª Edición (1975).

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