Tipos de atención

Conocer la importancia de la atención, supone no sólo conocer los diferentes tipos de atención que existen, sino los diferentes modelos de terapia que se fundamentan en ella como el mindfulness, la hipnoterapia, la terapia con realidad virtual … etc.

La atención se define como la capacidad de seleccionar y discriminar un estímulo relevante, o dicho de otra forma, es un proceso cognitivo que permite orientarse hacia un estímulo, entendido como relevante, para procesarlo y reaccionar.

En general todos los tipos de atención procuran una cierta plasticidad neuronal, sin embargo, algunos tipos de atención como la selectiva, estrecha o focalizada, generan una plasticidad que mejora el aprendizaje comportamental, procurando episodios terapéuticos más breves y eficientes.

La plasticidad neuronal se retroalimenta de la atención y de las demás capacidades cognitivas, de forma que el cerebro y sus conexiones neuronales se fortalecen con el uso de aquellas funciones que utilizan. Por tanto si ejercitamos la atención, las conexiones neuronales de las estructuras implicadas en esta capacidad se fortalecen.

¿Cuales son los tipos de atención?

La atención es un proceso psicológico básico e indispensable para el procesamiento de la información, que se sustenta en la plasticidad neuronal, y se encarga de controlar cualquier actividad mental.

Son muchos los autores que han propuesto diferentes teorías sobre los tipos de atención existentes, especificando las diferentes características de este proceso cognitivo. En este sentido, destaca el modelo propuesto por Sohlberg y Mateer (1987,1989) de uso muy extendido en el entorno clínico, y habitualmente utilizado en las terapias de segunda y tercera generación. Los tipos de atención son los siguientes:

  • 1. – Atención extroceptiva estrecha. Este tipo de atención se centra en un pequeño número de estímulos que son ajenos a la persona en los cuales se concentra. Un ejemplo claro sería cuando una persona lanza un dardo, y focaliza su atención en la diana.
  • 2.- Atención extroceptiva amplia. Este tipo de atención se centra en un amplio número de estímulos que son ajenos a la persona. Un ejemplo claro sería cuando un futbolista inicia una jugada, alzando su cabeza y observando la posición de sus compañeros para hacerla posible.
  • 3.- Atención introceptiva estrecha. Este tipo de atención se centra en un pequeño número de estímulos y/o respuestas dentro del organismo o propioceptivas. Se emplea mucho como entrenamiento psicológico en el deporte de competición.
  • 4.- Atención introceptiva amplia. Este tipo de atención se refiere a cuando una persona se centra en un número amplio de estímulos y/o respuestas que ocurren dentro de su organismo. Habitualmente empleada en rehabilitación neurológica tanto motora como de inhibición del dolor.
  • 5.- Atención selectiva o focalizada. Este tipo de atención se refiere a la acción de focalizar o estrechar la atención en un estímulo concreto o tarea determinada. Es la utilizada en hipnoterapia y otras psicoterapias.
  • 6.- Atención dividida o multitarea. Este tipo de atención es más dificultosa en hombres que en mujeres, por razones genéticas no conocidas del todo, y consiste en la capacidad de prestar atención a dos o más estímulos simultáneamente sin perder eficiencia en la respuesta a cada uno de ellos.
  • 7.- Atención dispersa. Se entiende cuando se varía el foco de atención de un estímulo a otro, usualmente de forma involuntaria. Cuando no es posible centrar la atención en un estímulo, ni siquiera de forma intencionada, se entiende como un trastorno de déficit de la atención.
  • 8.- Atención sostenida. Se entiende cuando una persona mantiene su atención focalizada en un estímulo durante un largo periodo de tiempo. Este tipo de atención sin un entrenamiento o habituación previa, puede resultar agotadora, ya que su consumo energético es muy elevado.
  • 9.- Atención de preparación. Se entiendo como el proceso atencional necesario para llevar a cabo una percepción cognitiva, movilizando los esquemas o respuestas más apropiados, implicando la activación de las zonas cerebrales donde deben realizarse estos procesos cognitivos.

Tipos de atención dependientes de la actitud

  • 1. – Atención voluntaria. Este tipo de atención ocurre cuando una persona hace un esfuerzo activo y consciente para dirigir su atención hacia un estímulo de manera voluntaria y se concentra en el.
  • 2. – Atención involuntaria. Este tipo de atención ocurre cuando una persona no hace ningún esfuerzo consciente ni activo, sino que es el estímulo quien capta su atención, como por ejemplo, el ruido de una explosión o una alarma, o de carácter propioceptivo como un dolor.
  • 3. – Atención encubierta. Este tipo de atención ocurre cuando el foco atencional y los receptores sensoriales se disocian. Por ejemplo cuando una persona parece estar trabajando en el ordenador, pero en realidad está escuchando la conversación telefónica de otra persona cercana.
  • 4. – Atención abierta. Este tipo de atención ocurre cuando el foco de la atención y los receptores sensoriales están orientados hacia un estímulo, como es el caso de una persona que dialoga con otra, y centra su atención tanto al lenguaje verbal como el no verbal.

Tipos de atención sensorial

  • 1. – Atención auditiva. Este tipo de atención se refiere a los referidos por la sensorialidad del oído.
  • 2. – Atención visual. Este tipo de atención se refiere a los referidos por la sensorialidad de los ojos.
  • 3. – Atención táctil. Este tipo de atención se refiere a los referidos por la sensorialidad del tacto.
  • 4. – Atención de desplazamiento. Se refiere a la capacidad de enfocar o desenfocar la atención en un área u otra del mismo o diferente hemicampo visual.

Neurología de los tipos de atención

La atención es un proceso psicológico básico, que junto a la percepción y la memoria resultan indispensables para el procesamiento de la información, el aprendizaje y la respuesta comportamental, así como su modelamiento cognitivo o moldeamiento comportamental mediante una terapia, cuando fuere necesario.

La función de la atención es la selección de estímulos propios o del entorno, que son relevantes para llevar a cabo una respuesta comportamental, usualmente con la intencionalidad de alcanzar unos objetivos (Ríos Lago et al. 2007) que con frecuencia tienen lugar tras un proceso de aprendizaje donde se implican los procesos cognitivos superiores (Londoño 2009).

La atención es también un proceso activo, no estático (Luria 1984), que varía según los intereses, expectativas y experiencias de la persona, por lo que exige una implicación conductual y emocional por parte del individuo.

La motivación resulta fundamental en la capacidad atencional, puesto que orienta la conducta según unos objetivos, intenciones y/o expectativas individuales (Garrido 2000).

La cantidad de información exterior recibida excede la capacidad del sistema nervioso para poder procesarla por completo, por ello, la atención resulta necesaria como mecanismo neuronal regulador que selecciona y organiza las percepciones para un procesamiento eficiente de la información.

La red de orientación de la atención está implicada en la localización de información relevante, así como en el ajuste de su foco (Fuentes y García 2008). Por tanto se refiere a la capacidad para seleccionar un estímulo prioritario y específico del entorno.

La atención selectiva posterior, o atención visuoespacial o atención posterior, está relacionada con el córtex parietal posterior derecho y sus conexiones, el colículo superior y el núcleo pulvinar del tálamo, cuyas funciones están relacionadas con el tipo de atención de desplazamiento entre los hemicampos visuales.

Cuando la atención se centra en determinados estímulos concretos (por ejemplo caras) o un aspecto determinado (por ejemplo color), las áreas del cerebro encargadas del procesamiento de estos elementos sufren un incremento en su nivel de activación (Kanwisher y Wojciulik 2000; Kastner y Ungerleider 2000).

La atención puede ejercer su influencia desde las fases iniciales del procesamiento en áreas visuales (Martínez et al. 1999), e incluso antes, en las áreas subcorticales bajo condiciones específicas (Kastner et al. 2004). Esta orientación (o selección) de la atención no sólo afecta a los estímulos extroceptivos y sus vías sensoriales, sino que también puede ser propioceptiva (Griffin y Nobre 2003), en cuyo caso implica al núcleo pulvinar, los colículos superiores, la corteza parietal superior, la región temporoparietal, el lóbulo temporal superior y los campos oculares frontales (Raz y Buhle 2006). Estas regiones está implicadas en diferentes rutinas del proceso de orientación de la atención, por tanto, una lesión en la corteza temporoparietal afecta a la capacidad para variar el foco de la atención.

La corteza parietal superior participa en todos los cambios de la atención encubierta. Finalmente los campos oculares frontales y colículos superiores participan en la ejecución de los movimientos explícitos de los ojos, cuando se produce un cambio de la atención.

Preguntas frecuentes sobre los tipos de atención

Referencias

  • Fuentes L. y García-Sevilla J. Manual de psicología de la atención. Una perspectiva neurocientífica (2008).
  • Styles E. A. Psicología de la atención. Centro de estudios Ramón Areces (2010).
  • Baldauf D. y Desimone R. Neural mechanisms of object based attention (2014).
  • Cohen A. y Rafal R.D. Attention and Feature Integration. Illusory conjunctions in a patient with a parietal lobe lesion (1991).
  • Collet C., Clarion A., Morel M., Chapon A., Petit C. Physiological and behavioural changes associated to the management of secondary tasks while driving (2009).
  • Gorfein D. S., y McLeod C. M. Inhibition in cognition (2007).
  • Posner M. Cognitive neuroscience of attention (2011).

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