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¿Qué es la hipnosis clínica?

¿Qué es la hipnosis clínica?
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Fundamentalmente durante el siglo pasado se ha intentado explicar el fenómeno hipnótico. Cada estudioso ha dado su interpretación, y con frecuencia ha sido comparado a la sugestión, a una histeria provocada, al sueño, etc.

Ver referencias históricas de la hipnosis.

La hipnosis “no es sugestión” puesto que se puede realizar sin ella. Tampoco es sueño, por varias razones, en el sueño casi todos los reflejos están inhibidos, mientras que en hipnosis no sólo permanecen, sino que muchos de ellos se intensifican, según reflejan claramente los registros electroencefalográficos que son radicalmente distintos de la hipnosis al sueño. De la misma forma, en la hipnosis se pueden inducir dinamismos sensorio-motores, mientras que el sueño no.

La hipnosis es un constructo complejo, y en la actualidad no prevalece una teoría predominante sobre la misma, sino más bien un conjunto de puntos de vista teóricos (Kirch y Lynn, 1995). Como vemos más adelante, parte de las discrepancias teóricas existentes, vienen dadas en que se entiende por hipnosis varias cosas diferentes.

Desde el punto de vista de la comunicación, se puede describir la hipnosis como un procedimiento durante el cual, un profesional de la salud o un hipnólogo, sugiere a un cliente, paciente o sujeto, que experimente cambios en las sensaciones, percepciones, pensamientos o conducta. El contexto hipnótico se establece generalmente mediante procedimientos de inducción. A pesar de que existen diferentes modelos de inducción, la mayoría incluyen sugestiones para la relajación y calma, si bien las estas sugestiones pueden ser también de incremento de la activación. También se suelen incluir en las inducciones, algunas instrucciones para imaginar o pensar en situaciones agradables para el cliente (Kirsh, 1994).

De esta forma, diversos autores actuales definen la hipnosis clínica como algo constituido, en principio, por un conjunto de técnicas de comunicación que conducen al sujeto a un proceso que, por convención, se denomina hipnótico. Este proceso puede constituir un contexto de cambio para el cliente según una serie de variables del terapeuta (por ejemplo, sus conocimientos clínicos), de la situación específica, y de la interacción con las características del cliente. Las técnicas hipnóticas son, por tanto, un obra de la comunicación terapeuta – cliente (Malarewicz, 1990). La hipnosis por sí misma, no es ninguna clase o tipo de terapia, sino que se trata de un protocolo, o conjunto de técnicas, que se pueden usar para introducir una terapia. El tipo de hipnosis históricamente se define, por el tipo de terapia empleado. Dicho de otra forma, la hipnosis requiere de una técnica particular, no obstante, se trata de un conjunto de técnicas que pueden facilitar el aprendizaje y el cambio de comportamiento; de hecho, permiten crear un espacio para el aprendizaje que facilita la adquisición y práctica de estrategias de afrontamiento para las personas. En la actualidad, el modelo y estrategias empleados en hipnosis es mayoritariamente cognitivo conductual, al igual que sucede con la psicología.

Ver modelos de terapia históricamente empleados en hipnosis.

Como describe T. Barber (1988): “Hoy ya parece claro que el modo en que los individuos responden a las sugestiones, depende mucho menos de los procedimientos de inducción que aspiran a producir relajación, quietud mental y concentración en las ideas comunicadas por el terapeuta, con la concomitante desatención a sus problemas, y mucho más en la eficiencia del modelo de terapia empleado en la relación interpersonal entre el sujeto y el terapeuta. Resulta de vital importancia la orientación empírica del tipo de sugestiones específicas que el terapeuta utiliza y la forma en que el cliente las interpreta.

Por otra parte, también se puede entender por hipnosis un modo de respuesta psicoterapéutica, con sus correlatos psicobiológicos, en respuesta a las sugestiones. Tradicionalmente se hablaba de trance hipnótico en referencia a este estado, hoy sabemos que tal expresión es errónea, ya que la hipnosis no supone en modo alguno, ningún tipo de estado alterado de la consciencia, sin embargo, esta expresión fue de uso habitual durante el siglo XX. El propio, J. Barber presentó 1996 una definición utilizando esta expresión: “La Hipnosis es una condición alterada, o estado alterado, de conciencia caracterizado por un marcado incremento de la receptividad a la sugestión, por la capacidad para modificar la percepción y la memoria, y por el potencial para un control sistemático de una variedad de funciones usualmente involuntarias como actividad glandular, actividad vasomotora, etc“.

En cuanto a la obtención de la abstracción selectiva generalmente obtenidas mediante métodos de relajación preparatoria (Edmonston, 1981 y 1991), así como el incremento en la capacidad de imaginación vívida (Wilson y Barber 1981 y 1983), junto a las asociaciones de orden emocional (Tellegen, 1978/79; Tellegen y Atkinson, 1974) La automaticidad de la conducta aprendida durante los procesos terapéuticos (Lynn, Rhue y Weekes, 1989) son características que distinguen a la hipnosis.

Se ha podido constatar también una disminución de la capacidad de análisis lógico-racional y crítico de las situaciones (Orne, 1959; Spanos, de Groot y Gwynn, 1987). Sin embargo, los modelos, formas, sistemas o tablas de incremento de la capacidad de respuesta frente a las sugestiones (sugestionabilidad o hipnotizabilidad) han quedado obsoletos. Hoy se sabe que la sugestionabilidad o hipnotizabilidad depende más de la empatía y el rapport del terapeuta, que de ninguna escala distintiva, como sucedía en el pasado con las escalas de susceptibilidad hipnótica (Weitzenhoffer y Hilgard, 1962).

Ver con detalle las escalas de susceptibilidad hipnótica (versión española), hoy obsoletas.

En lo que a la disociación se refiere (Hilgard, 1979, 1986 y l991), lo que diferencia a la hipnosis de todas las otras técnicas que a menudo derivan de ella (relajación, entrenamiento autógeno, sofrología, programación neurolingüística … etc.) es que el terapeuta busca obtener voluntariamente un estado disociado en el sujeto. Es indispensable comprender el fenómeno de la disociación para comprender la especificidad de la hipnosis. La construcción de la disociación constituye en la terapia clínica, la fase más delicada y también la más heurística del proceso hipnótico. La disociación consiste en una separación introducida por el terapeuta en la experiencia del sujeto, donde administra la aparición de fenómenos calificados por el término de hipnóticos, que permiten, por ejemplo una disociación plena de la percepción del umbral del dolor.

Jesús Genaro. Coordinador General de la ORG profesional de hipnosis de España.

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