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Hipnosis y sus condicionamientos 1

Los condicionamientos son técnicas de modificación de la conducta empleados tanto en psicoterapia como en hipnoterapia. Los condicionamientos clásicos, por su antigüedad son de orientación conductista, empleados esencialmente tras la época freudiana (hipnosis de abreacción) y de forma única en la hipnosis conductista (hipnosis directa), con el gran error que ello supuso, ya que obviaba la psicoterapia cognitiva en la que Milton Erickson se quiso basar después (hipnosis indirecta) mediante la metáfora como elemento central, obviando la psicoterapia conductista (con la que no estaba de acuerdo), y cometiendo un nuevo error similar al modelo anterior. Este tipo de errores, al igual que en la psicoterapia, no fueron corregidos hasta la orientación terapéutica cognitivo conductual, que se impuso en ambos modelos, básicamente en función de sus eficiencia corroborada.

Evolución del condicionamiento en hipnosis

Antes de comenzar a exponer la evolución del condicionamiento tanto en psicoterapia como en hipnoterapia, es necesario comprender primero algunos conceptos básicos que resultan esenciales, especialmente para aquellos hipnólogos con una formación moderada o ninguna en las técnicas psicoterapéuticas de modificación de la conducta.

El condicionamiento de basa en las siguientes premisas:

  • El estímulo incondicionado: Se entiende como un estímulo que genera una reacción biológica por sí mismo, (véanse los experimentos de Ivan Pavlov, con la salivación de perros como reactiva al estímulo incondicionado de la comida.
  • La respuesta incondicionada: ( o no condicionada). Se entiende como toda reacción a un estímulo que se produce de una forma natural o instintiva, esto es, no aprendida previamente.
  • El estímulo neutro: Se entiende como un estímulo que no produce ninguna reacción natural predecible de antemano, (véase los experimentos de Ivan Pavlov con el sonido de la campana únicamente en sus perros).
  • El estímulo condicionado: Se entiende como un estímulo, al que mediante un aprendizaje, se le asocia una reacción determinada, (véase los experimentos de Ivan Pavlov cuando asocia el sonido de la campana a la comida en sus perros).
  • La respuesta condicionada: Se entiende como la reacción predecible que se produce ante un aprendizaje mediante un determinado estímulo, (véase los experimentos de Ivan Pavlov, con la salivación reactiva de sus perros al sonido de la campana).

Por tanto, como se puede apreciar el condicionamiento consiste en el aprendizaje de una respuesta condicionada, mediante una asociación entre un estímulo condicionado y un estímulo incondicionado. Si se utilizan conjuntamente, el estímulo condicionado que inicialmente era un estímulo neutro, se convierte de esta forma en un estímulo no condicionado. No obstante, existen algunas variables que deben tenerse en cuenta:

  • La generalización: Se entiende como la respuesta a otros estímulos similares. (Véase en los experimentos de Ivan Pavlov como cuando el perro ha aprendido a salivar al oir el sonido de la campana, también salivará con otros sonidos similares como un timbre o una caja de música).
  • La extinción: Se entiende cuando desaparece el estímulo condicionado. En ese caso, la respuesta condicionada también desaparecerá, esto es, se extinguirá, (véase en los experimentos de Ivan Pavlov como cuando deja de hacer sonar la campana al darles de comer a los perros, la salivación acaba desaparciendo ante ese sonido).
  • La discriminación: Se entiende como la capacidad de distinguir entre varios estímulos condicionados parecidos o similares que están asociados a respuestas condicionadas concretas (Véase en los experimentos de Ivan Pavlov, como los perros aprenden a distinguir entre sonidos similares, por ejemplo de campanas diferentes, y entender cual de ellos está relacionado con la comida).

Este proceso asociativo al que utilizó Ivan Pavlov inicialmente con perros, pronto se extenderá a la conducta de todos los mamíferos bajo el nombre de “condicionamiento clásico” y su uso comenzará a extenderse primero en la psicoterapia conductista y posteriormente en la hipnoterapia conductista (hipnosis directa).

Posiblemente el primer condicionamiento clásico utilizado en hipnosis fue el uso de un fondo musical relajante con la precaución de utilizar siempre la misma melodía con cada persona, consiguiendo que la melodía que en principio suponía un estímulo neutro, se convierta en un estímulo condicionado asociado a la focalización de la atención, esto es, a la hipnosis. La única precaución que debe tomarse, es que la melodía sea en efecto un estímulo neutro, es decir, que no se encuentre asociada previamente por la persona a una experiencia vivencial, ya que en ese caso, el estímulo no sería neutro sino condicionado. Esto se resuelve generalmente utilizando melodías compuestas únicamente para este propósito (melodías de relajación) y no melodías comerciales ni clásicas.

La reacción de la persona a la melodía se denomina “reflejo condicionado“, y se activa con el propio inicio de la melodía, empleada tras algunas repeticiones suficientes como para arrancar la respuesta condicionada. Por increíble que pueda parecer, el reflejo condicionado se empleaba mucho antes de que Ivan Pavlov iniciara sus experimentos de condicionamiento clásico. Se tiene evidencia de que en los antiguos templos egipcios del sueño, ya se empleaban melodías lentas con este propósito, aunque naturalmente desconocían el funcionamiento del procedimiento que empleaban.

Después de este paso, se introduce generalmente en hipnosis un elemento de discriminación que focalice la atención únicamente en el reflejo condicionado (melodía) y la voz del hipnólogo, arrancando de esta forma la estrechez atencional o atención selectiva, que permite a las personas escuchar cualquier tipo de ruidos, aunque estos sean potentes, sin que interfieran el proceso de hipnosis. El condicionamiento clásico de discriminación ha tenido siempre una gran popularidad entre los hipnólogos, ya que les permitió siempre usarlo a modo de espectáculo, haciendo demostraciones públicas donde se generaban ruidos incluso molestos, sin que eso afectase a la sesión de hipnosis, cosa que los antiguos hipnólogos utilizaban como un aval de sus infinitas habilidades con la hipnosis. También la discriminación resultó muy útil, cuando las personas decidían cambiar de hipnólogo, que naturalmente no empleaba el mismo reflejo condicionado, por lo que la respuesta condicionada debía iniciarse de nuevo, haciendo que las primeras repeticiones con el nuevo hipnólogo no fuesen tan eficientes como las anteriores con las respuesta ya condicionada por aprendizaje en el hipnólogo anterior, lo que era hábilmente manipulado esgrimiendo frases tan cautivadoras como “es natural que le vaya peor que conmigo. Yo soy el gran ….“. En ese punto comenzó a ser frecuente el uso de apodos de “el gran …” previo al nombre del hipnólogo, al igual que hacían otros profesionales del espectáculo. A esta época obviamente manipuladora, y de gran uso en el primer segmento del siglo XX, se le denomina “Charcotización” y “Charcotistas” a quienes lo utilizan, como alegoría a Charcot en sus demostraciones públicas de la Salpetriere, a caballo entre la demostración y el espectáculo de masas.

Lo cierto es que el estímulo neutro de la melodía (que mediante el aprendizaje se convertirá en condicionado, unido al condicionamiento de discriminación, logra un estímulo condicionado que da lugar a una respuesta condicionada que entendemos como reflejo condicionado, y que permite una focalización de la atención más eficiente, y una estrechez atencional sostenida durante la sesión. El resto se corresponde con el “aderezzo teatral” propio de los charcotistas.

Tras Ivan Pavlov, el psicólogo americano Edward Thorndike, alumno de William James, introductor de la psicoterapia conductista y la hipnosis en los Estados Unidos, quien trabajando desde su laboratorio de psicología de la Universidad de Columbia, mejoró los estudios de este, añadiéndole la variable de modificación de la conducta. Thorndike a diferencia de Pavlov, experimentó con todo tipo de animales, desde palomas, gatos y ratas en cajas que denominó cajas problema, de las que los animales debían aprender a escapar. Thorndike no tardaría en concluir que el aprendizaje jugaba un factor esencial en la conducta, cuyo proceso requiere nuevas conexiones en el cortex cerebral, modificando las ya existentes, e incluso eliminándolas cuando no tenían ningún uso. A esto se le conoce hoy día como plasticidad cerebral, y constituye la esencia de toda psicoterapia.

Thorndike marcó por tanto un punto de inflexión, donde comienza a reconocerse que el aprendizaje es la base sobre la cual se asienta cualquier modelo de psicoterapia, y que obviamente sin aprendizaje no existe terapia posible.

Continúa en el capítulo 2

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