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Definición colegial de hipnosis

Definición colegial de hipnosis
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La Sociedad Colegial de Hipnólogos – Colegio de Hipnosis, difunde las definiciones actualizadas de hipnosis, presentadas por la organización profesional, que asume las definiciones de consenso en el ejercicio de la profesión de hipnólogo.

De referente asociativo profesional, estas definiciones respecto a la hipnosis, tienen una orientación clínica y carente de iatrogenia conocida e identificable, en concordancia con el conocimiento científico y las nuevas fronteras de la neurociencia.

Las definiciones que se exponen en el presente manifiesto público, no son de aplicación a otros tipos o formas de hipnosis diferentes de la entendida como clínica o hipnoterapia, cuya orientación específica, es exclusiva y específicamente cognitivo-conductual (Kirsch, Montgomery y Sapirstein 1995, Brown 1998, Capafons 1998).

La hipnosis interventiva de orientación asistencial con carácter profesional, es un técnica fundamentada en el conocimiento científico, que utiliza metodología psico-terapéutica cognoscivista (Szechman et al, 1998) y comportamental, (Brown 1998) mediante un proceso de aprendizaje observacional, (Bandura, 1986) a través de sugestiones e instrucciones (Crawford et al, 1996), que cuentan en todos los casos, con la voluntariedad y la colaboración del sujeto hipnotizado, procurándole una focalización atencional, (Crawford y Barabasz 1993) a modo de abstracción selectiva de la lingüística del hipnólogo, que puediera tener, y con frecuencia la tiene, una percepción subjetiva introceptiva o propioceptiva y/o extroceptiva (o ambas simultáneamente), que estructuran modificaciones y/o variaciones mesurables ideo-emocionales, ideo-motores e ideo-sensoriales, (Spiegel & Spiegel 1980) tanto a nivel cognoscitivo (Szechman et al, 1998) como comportamental, con la intencionalidad de re-estructurar o inhibir disfuncionalidades patológicas de la conducta, (Schoenberger, Kirsh, Gearan y Montgomery 1997, Willshire 1996) y en ocasiones de la personalidad, definidas según criterios evaluativos DSM y CIE. (Kroger 1977, Crasilneck & Hall 1985, Wester & Smith 1984, Burrows & Dennerstein 1980, Rhue, Lynn, Kirsch 1994, Revenstorf 1993, Kossak 1989, Revenstorf at al, 2003).

Las técnicas de modificación de la conducta cogntivo conductuales, entendidas como TMCs, que se emplean en hipnosis profesional, pueden emplearse, y de hecho se emplean también sin hipnosis, no obstante, con frecuencia o generalmente, a cambio de una respuesta en el aprendizaje psicoterapéutico del sujeto más ralentizada, en el corto plazo asistencial, aunque no necesariamente, o nunca, menos eficientes (Kirsch 1995, Capafons 1998).

La aplicación de TMCs cognitivo-conductuales sin hipnosis, es entendida como psicoterapia clínica, y en ningún caso tiene o debe tener relación con su aplicación con hipnosis, entendida como hipnoterapia. La diferencialidad plena entre psicoterapia clínica e hipnoterapia, es el fin político último y fundamental de las asociaciones profesionales de hipnólogos, que reivindican en al ámbito político y organizacional su diferencialidad interventiva, y de acogimiento legal, respecto del psicólogo.

En función de ello, debe ser entendido, que las técnicas de modificación de conducta cognitivo conductuales empleadas en hipnosis, no son por tanto un patrimonio exclusivo de la hipnosis, (Jensen y Patterson, 2007) sino compartido por otras estrategias psicoterapéuticas, igualmente entendidas como científicas y legales.

Sin embargo, el procedimiento o modo interventivo, entendido como la metodología de intersección de estas técnicas cognitivo conductuales, (Gemignani et al, 2006), en un contexto de abstracción selectiva episódica, intencionalmente inducida al individuo hipnotizado, y entendida como hipnoterapia, (Yapko 1992) supone una diferencialidad suficiente, como para entender todo el proceso, como una estrategia psico-terapéutica independiente, que precisa de especialización propia.

Esta doctrina, constituye la diferencialidad y la motivación existencial de la organización profesional y colegiada de hipnólogos, respecto de las organizaciones igualmente profesionales, y también colegiadas, de psicólogos, dotando al colectivo de identidad propia, respecto de su orientación y concepto profesional, ya previamente diferencial y políticamente reivindicado.

En función de esta reivindicación política en el ambito profesional, la organización colegiada de hipnólogos, entiende, asume y acepta que un hipnólogo, puede poseer, e incluso podría ser deseable y apropiado que poseyera, la condición de psicólogo, pero no la expresa como una condición irreversible, sino como una voluntareidad asumible, siempre diferencial y diferenciada en su concepto, identidad y orientación, así como diferente en su acogimiento legislativo.

Consecuencia de este manifiesto público que la organización profesional colegiada de hipnólogos asume como propio, no buscará nunca la confrontación con otros colectivos profesionales legales, sino por el contrario, buscará siempre el entendimiento posible entre profesiones difenciadas y que entiende como diferentes, aunque los intereses políticos no fuesen los mismos, procurando un diálogo deseable y siempre compatible con la diversidad de la orientación profesional.

Esta diferencialidad de funciones, atribuciones y orientaciones, derivadas de la concomitancia, o no, de la hipnosis en la aplicación de TMCs cognitivo-conductuales, que supone en sí misma, una diferenciación de conceptos interventivos, no necesariamente contrapuestos, y siempre coadyuvantes, con otras disciplinas, si así se requisiera, y estuviese indicado, suponen la identidad política del colectivo profesional de hipnólogos, legalmente representada por su organización colegiada.

La hipnoterapia y la hipnosis en general, por definición, no resulta eficiente para ningún tipo de abordamiento relacionado con la memoria de largo plazo, u otros tipos de memoria especificadas y definidas por el conocimiento científico. No obstante, su intento, podría procurar iatrogenia en el sujeto hipnotizado, mediante la asociación y/o disociación instrumental de recuerdos evocados, que en su contexto y percepción pueden resultar falsos, condicionando tanto la cognición como la conducta de respuesta del sujeto, por lo que debe entenderse como un procedimiento perverso y no clínico, en ningún caso, bajo el control del hipnólogo y éticamente condenable.

Sociedad Colegial de Hipnólogos

Sociedad de Hipnosis Profesional

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